Dos meses después de su último encuentro en el circuito profesional, Novak Djokovic (4° del ranking mundial) volvió a decir presente en el tour. En esta ocasión, en el Roma Open, como único certamen de preparación para lo que será Roland Garros, segundo Grand Slam de la temporada. En su debut, desde la segunda ronda por ser preclasificado, se enfrentó al croata Dino Prižmić (79°). Sorprendentemente, el resultado fue para este último, quien remontó y logró la victoria por 2-6, 6-2 y 6-4.
En el primer set se vio lo mejor por parte del 24 veces campeón a nivel major. Dos quiebres por su lado, contra ninguno por parte Prizmic, que ni siquiera tuvo ninguna oportunidad de hacerlo, forjaron el 6-2 para el lado del serbio. Hasta ahí, todo según lo esperado, sin ninguna sorpresa y con un trámite sobresaliente para Novak.
Sin embargo, en el segundo capítulo las cosas iban a a empezar a cambiar. El lenguaje corporal de Djokovic mostraría una imagen totalmente apagada y diferente con respecto a lo mostrado anteriormente en el cotejo. Además de haber perdido movilidad, el croata creció en confianza, sumó muchos winners y le devolvió el 6-2 a Nole.