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Lunes 19 de Noviembre de 2012 - 22:16 hs

Copé, proclamado vencedor en las primarias de la derecha francesa

Los conservadores franceses conocen al fin, 24 horas después de votar, a su nuevo líder. Jean-françois Copé, ex-secretario general y jefe del aparato de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), será el presidente que lidere la travesía del partido por la oposición en los próximos años. La comisión electoral del partido le ha proclamado vencedor de las primarias a última hora de hoy por un exiguo margen de 98 votos sobre más de 174.000 emitidos. Copé obtuvo en la votación de ayer 87.388 sufragios (50,03%) por 87.290 de su rival, el antiguo primer ministro de Sarkozy François Fillon.

La duda ahora es si el psicodrama de la UMP tendrá un final sereno y pactado, algo que parecía lejos de alcanzarse hasta la tarde de hoy. Los políticos y analistas más sensatos advirtieron que la elección no resuelta del presidente de la formación conservadora podría desembocar en una crisis de consecuencias imprevisibles. Si no fuera así y todo queda finalmente en un susto, lo que es seguro es que las primeras primarias de la historia en la derecha francesa pasarán a los anales de la política como uno de los más disparatados episodios de la V República.

Tras llamar a sus 300.000 militantes a las urnas para elegir el equipo dirigente que debe liderar la oposición al Partido Socialista durante los próximos tres años, la comisión electoral de la UMP no pudo anoche determinar un ganador. Los equipos de los dos candidatos en liza, Jean-François Copé, ex secretario general y jefe del aparato, y François Fillon, ex primer ministro con Nicolas Sarkozy, han seguido atribuyéndose la victoria durante todo este lunes, aunque ambos llamaban a los suyos a mantener la calma y se decían “preocupados” por el futuro del partido.


La fractura entre líderes, facciones y militantes (más moderados y elegantes los de Fillon, extremistas y vocingleros los de Copé) seguía pese a todo siendo muy visible en las redes sociales, escenario de una cascada de acusaciones y reproches de fraude, de registro de votos de militantes fallecidos y otras irregularidades.

El caos obligó a dar un paso adelante a alguna cabeza pensante y neutral, como el exministro de Exteriores Alain Juppé, uno de los fundadores de la formación postgaullista nacida hace una década y reinventada en 2007 por Sarkozy. “Lanzo un auténtico grito de alerta, es la propia existencia de la UMP lo que está en juego”, dijo Juppé. El exministro acusó a los dos candidatos de pensar más en las primarias de las presidenciales de 2017 que en el partido, y añadió que había hablado con Copé y con Fillon, y que estos le aseguraron que aceptarían el dictamen de la comisión reunida desde primera hora de la mañana de hoy para recontar los votos en las provincias sospechosas de tongo.

La candidatura de Copé centraba sus dudas sobre Niza, una federación cercana a Fillon y donde en teoría se habría impuesto el ex primer ministro por un voto. Pero nadie sabe a ciencia cierta cuántas federaciones han manipulado los resultados, y nadie ha sabido decir tampoco cuántos militantes acudieron a votar el domingo.

El politólogo Dominique Reynié, presidente de la Fundación para la Innovación Política (Fondapol), un think tank liberal cercano a la UMP y experto en populismos y ascenso de la extrema derecha, dijo a Le Monde que la UMP “difícilmente” podrá superar esta crisis, y afirmó que el partido está “en peligro de explosión” porque el resultado final no dará al ganador “una base sólida para gobernar el partido”.

Según Reynié, el caos del grupo opositor beneficia sobre todo a Nicolas Sarkozy, a François Hollande, al centrista Jean-Louis Borloo y, al fin, a Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, “que sueña con captar a los militantes y cargos electos decepcionados o desorientados”. Le Pen no tardó en ironizar sobre Fillon y Copé con uno de sus dardos: “La UMP es la Unión de los Malos Perdedores”, dijo.

Para completar la sensación de fin de ciclo, cuando algunas voces del partido empezaban a rogar al añorado Sarkozy que vuelva y ponga orden, la justicia enfrió esa posibilidad al citar al expresidente a declarar el jueves sobre el caso Bettencourt, que analiza la presunta financiación ilegal de su campaña de 2007 por parte de la heredera del imperio L\\'Oréal. Lo que algunos llaman “la tercera vuelta de las presidenciales” parece haber empezado en el peor momento posible.

Fuente: elpais.com

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