El platense no pudo ante el local Mattia Bellucci, verdugo de román Burruchaga, quien lo superó por 5-7, 6-2 y 6-4.
Lunes 19 de Noviembre de 2012 - 17:50 hs
Demoledor show de Slash en el Malvinas Argentinas
Los conjuntos teloneros comenzaron a darle forma a una jornada a puro hard rock y heavy. En el primer turno fue el power trío, cada vez más en ascenso, Eruca Sativa y posteriormente, Black Label Society.
La banda del vikingo Zakk Wylde (exguitarrista de Ozzy Osbourne), con clásicos como "Suicide Messiah", "Forever Down" y "Overlord", demostró que mantienen la llama viva del metal y la herencia de la esencia de Pantera. Un prólogo ideal para lo que vendría después.
Ni bien sonaron los últimos acordes de "Stillborn", el ambiente ya estaba preparado para el plato fuerte de la noche. Tras un breve intervalo, salió al escenario Slash junto a su cantante Myles Kennedy y The Conspirators ante la euforia de un reducto colmado con todas las capacidades vendidas. "Halo" fue el tema escogido para abrir la velada, tal como vino haciendo durante toda esta gira de presentación de su último disco Apocalyptic Love. Los clásicos de los Guns and Roses no se hicieron esperar, "Nightrain" empezó a mover la gente de un lado al otro. Le siguieron canciones de su última etapa solista que encuentran al hombre de la galera en un momento magnífico, sin tener que lidiar con asuntos de ego tal como le ocurrió con Axl Rose y con Scott Weiland en Velvet Revolver. Desde hace tiempo no se ve a un Slash tan establecido, sobrio y hasta se puede apreciar con más certeza que nunca su felicidad característica arriba del escenario. En gran parte, tal vez se deba a que aquí él es amo y señor.
El guitarrista no olvidó su etapa con Slash’s Snakepit, su mejor banda post GNR y luego de "Ghost", "Standing in the sun" y "Back from Cali", se despachó con una formidable versión de "Just like anything". Uno de los puntos más altos llegó después de "Nothing to say", con "Rocket Queen", esa canción que desde hace 25 años ilumina al mundo del hard rock, que es el cierre perfecto del disco debut más glorioso de todos los tiempos (Appetite for Destruction) y que en este caso encuentra un solo de guitarra fantástico.
Mención especial a Myles Kennedy que en "Apocalyptic Love" y "Not for me" se destacó, un talentosísimo cantante que hoy divide sus tiempos entre Alter Bridge y Slash. Carisma por doquier, buena voz y bien parecido, algo que no ocurría en el hard rock desde el Sebastian Bach de principios de los \\\\\\'90 (en algunas oportunidades también acompañó con su guitarra). Un artista que atiende al público masculino y femenino. De todas maneras, a mi entender, creo que no es el complemento perfecto para Slash, quien siempre estuvo acostumbrado a tener cantantes excelentes pero no tan "limpios" de voces como Kennedy. El archivo nos deja a Axl Rose, Eric Dover, Scott Weiland y el impresionante Rod Jackson, voces más bien gastadas y "sucias". Lo del actual vocalista es ideal para géneros como el de Alter Bridge pero en temas como de hard rock puro, su voz genera un contraste muy importante con la guitarra de Slash.
El público no paraba de saltar, gritar y corear absolutamente todas las canciones cuando llegó el turno de que la voz pase a estar en manos del bajista Todd Kerns para interpretar "Doctor Alibi" y "You’re Crazy". Dos versiones impecables que dejaron perplejo a más de uno. "No more heroes" y la preciosa balada "Starlight" sirvieron como preludio para el mejor momento de la noche. Tal como había ocurrido a mediados de los ’90, Buenos Aires fue testigo de un hecho histórico: Slash tomó el control del micrófono y presentó a Zakk Wylde, juntos realizaron una zappada blusera grandiosa, esas que quedan en la memoria de todos y que pasa a la historia. Quizás estos dos muchachos sean hoy día los representantes más importantes del hard rock y el heavy, por pasado, por presente y porque a este ritmo les queda muchísimo camino aun por recorrer.
Siguieron las canciones del último disco con "Anastasia" (esa en la que se nota que Slash intenta descubrir nuevos caminos con punteos cercanos al power metal y hasta a Iron Maiden) y "You’re a lie". El final fue a toda orquesta y a puro Guns and Roses, la escala de "Sweet child o’ mine" generó un "ohh" multitudinario en el que plateas y campos se unieron en un coreo fabuloso. "Slither", ese tema que redescubrió a Slash a mediados de la década pasada en Velvet Revolver significó el "final", sin embargo llegaron los bises. Dos interpretaciones asesinas como "Welcome to the jungle" (a cargo de Todd Kerns, nuevamente) y "Paradise City" fueron la frutilla del postre a una jornada espectacular. A veces nos quejamos, pero olvidamos lo afortunados que somos, no en todo el mundo se ven dos bandas del talento de Black Label Society y Slash, y menos que menos, ver a dos monstruos como Zakk Wylde y el hombre de la galera tocando blues (el génesis del rock) juntos en un escenario.
Así pasó Slash una vez más por estas tierras, demostrando su vigencia, respirando y viviendo rock las 24 horas del día. Fue otro momento para reafirmar su romance con el público argentino, ese al cual le brindó sus condolencias y apoyo minutos después de la Tragedia de Once en febrero de este año.
Ni bien sonaron los últimos acordes de "Stillborn", el ambiente ya estaba preparado para el plato fuerte de la noche. Tras un breve intervalo, salió al escenario Slash junto a su cantante Myles Kennedy y The Conspirators ante la euforia de un reducto colmado con todas las capacidades vendidas. "Halo" fue el tema escogido para abrir la velada, tal como vino haciendo durante toda esta gira de presentación de su último disco Apocalyptic Love. Los clásicos de los Guns and Roses no se hicieron esperar, "Nightrain" empezó a mover la gente de un lado al otro. Le siguieron canciones de su última etapa solista que encuentran al hombre de la galera en un momento magnífico, sin tener que lidiar con asuntos de ego tal como le ocurrió con Axl Rose y con Scott Weiland en Velvet Revolver. Desde hace tiempo no se ve a un Slash tan establecido, sobrio y hasta se puede apreciar con más certeza que nunca su felicidad característica arriba del escenario. En gran parte, tal vez se deba a que aquí él es amo y señor.
El guitarrista no olvidó su etapa con Slash’s Snakepit, su mejor banda post GNR y luego de "Ghost", "Standing in the sun" y "Back from Cali", se despachó con una formidable versión de "Just like anything". Uno de los puntos más altos llegó después de "Nothing to say", con "Rocket Queen", esa canción que desde hace 25 años ilumina al mundo del hard rock, que es el cierre perfecto del disco debut más glorioso de todos los tiempos (Appetite for Destruction) y que en este caso encuentra un solo de guitarra fantástico.
Mención especial a Myles Kennedy que en "Apocalyptic Love" y "Not for me" se destacó, un talentosísimo cantante que hoy divide sus tiempos entre Alter Bridge y Slash. Carisma por doquier, buena voz y bien parecido, algo que no ocurría en el hard rock desde el Sebastian Bach de principios de los \\\\\\'90 (en algunas oportunidades también acompañó con su guitarra). Un artista que atiende al público masculino y femenino. De todas maneras, a mi entender, creo que no es el complemento perfecto para Slash, quien siempre estuvo acostumbrado a tener cantantes excelentes pero no tan "limpios" de voces como Kennedy. El archivo nos deja a Axl Rose, Eric Dover, Scott Weiland y el impresionante Rod Jackson, voces más bien gastadas y "sucias". Lo del actual vocalista es ideal para géneros como el de Alter Bridge pero en temas como de hard rock puro, su voz genera un contraste muy importante con la guitarra de Slash.
El público no paraba de saltar, gritar y corear absolutamente todas las canciones cuando llegó el turno de que la voz pase a estar en manos del bajista Todd Kerns para interpretar "Doctor Alibi" y "You’re Crazy". Dos versiones impecables que dejaron perplejo a más de uno. "No more heroes" y la preciosa balada "Starlight" sirvieron como preludio para el mejor momento de la noche. Tal como había ocurrido a mediados de los ’90, Buenos Aires fue testigo de un hecho histórico: Slash tomó el control del micrófono y presentó a Zakk Wylde, juntos realizaron una zappada blusera grandiosa, esas que quedan en la memoria de todos y que pasa a la historia. Quizás estos dos muchachos sean hoy día los representantes más importantes del hard rock y el heavy, por pasado, por presente y porque a este ritmo les queda muchísimo camino aun por recorrer.
Siguieron las canciones del último disco con "Anastasia" (esa en la que se nota que Slash intenta descubrir nuevos caminos con punteos cercanos al power metal y hasta a Iron Maiden) y "You’re a lie". El final fue a toda orquesta y a puro Guns and Roses, la escala de "Sweet child o’ mine" generó un "ohh" multitudinario en el que plateas y campos se unieron en un coreo fabuloso. "Slither", ese tema que redescubrió a Slash a mediados de la década pasada en Velvet Revolver significó el "final", sin embargo llegaron los bises. Dos interpretaciones asesinas como "Welcome to the jungle" (a cargo de Todd Kerns, nuevamente) y "Paradise City" fueron la frutilla del postre a una jornada espectacular. A veces nos quejamos, pero olvidamos lo afortunados que somos, no en todo el mundo se ven dos bandas del talento de Black Label Society y Slash, y menos que menos, ver a dos monstruos como Zakk Wylde y el hombre de la galera tocando blues (el génesis del rock) juntos en un escenario.
Así pasó Slash una vez más por estas tierras, demostrando su vigencia, respirando y viviendo rock las 24 horas del día. Fue otro momento para reafirmar su romance con el público argentino, ese al cual le brindó sus condolencias y apoyo minutos después de la Tragedia de Once en febrero de este año.
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