El Tatengue jugará en Córdoba, luego del gran golpe que dio en Mendoza al eliminar a Independiente Rivadavia, el mejor equipo de la fase regular.
Hoy - Vamos por el bronce
Viernes 10 de Agosto de 2012 - 21:08 hs
El Dream Team aplastó a la Generación Dorada
Argentina cayó por un amplio 109 a 83 ante al poderoso representativo de los Estados Unidos y ahora el domingo los de Lamas enfrentará a Rusia por el último lugar en el podio. España- EEUU la final
Esta tarde habrá acción en el North Greenwich Arena, porque la selección masculina de básquetbol disputará la tercera semifinal olímpica consecutiva, desde las 17.00 de nuestro país.
El equipo de Julio Lamas consiguió en la noche del jueves un reconfortante triunfo ante Brasil (82-77), resultado que le permitió disfrutar de un acontecimiento histórico: por tercera vez seguida, la Generación Dorada del básquetbol argentino intentará abrazarse a la gloria olímpica de obtener medalla.
Como en Atenas 2004 (oro) o en Beijing 2008 (bronce), el conjunto albiceleste se metió entre los cuatro mejores, apelando a los argumentos de siempre: óptimo funcionamiento colectivo, solidaridad grupal y jugadores de élite dispuestos a sacrificar sus egos personales en pos de un beneficio común.
Por eso, quizás, este equipo argentino goza del respaldo y apoyo inquebrantable de cualquier aficionado medio al deporte. Y se disimulan las carencias o deficiencias que puedan existir, a partir de un enorme corazón que aparece en los momentos cruciales.
“Estamos más grandes, más viejos, si se quiere, pero somos un equipo incómodo y difícil para cualquiera”, repite el capitán y símbolo, Luis Scola, junto a Emanuel Ginóbili, uno de los astros del equipo.
Por su lado, el escolta Carlos Delfino pronuncia la palabra “experiencia” como la síntesis de lo que le permite a la Argentina mantenerse en los primeros planos “de diez años a esta parte, con el lógico recambio de nombres”.
El cruce de hoy es el que revista características de, prácticamente, inabordable. Porque el Dream Team de los Estados Unidos asoma imbatible.
“Una chance de ganarles tenemos, pero no sé si es una en cien, una en mil o en más”, declaró Ginóbili, para dar cuenta del grado de dificultad de la empresa.
“Hay que tratar de limitar su potencial que es enorme, que no corran. Porque en dos minutos te sacan una diferencia de 20 puntos y el partido se acabó”, comentó el técnico Lamas.
Durante la etapa de clasificación, Argentina diseñó una estrategia para el aplauso durante los primeros 20 minutos del choque ante los Estados Unidos.
Con paciencia, el equipo mostró eficacia en el tiro exterior y se fue al descanso apenas un punto por debajo (59-60). Luego, la demoledora tarea de Kevin Durant (8 triples sobre 10 intentos) disparó la diferencia final a 29 tantos (126-97).
Además, Argentina goza con un hándicap. Es cierto, contra otros protagonistas, la Generación Dorada es uno de los pocos equipos que batió a los ‘monstruos’ de la NBA en competencias internacionales. El único que lo hizo dos veces.
En el Mundial Indianápolis 2002 (a punto de cumplirse 10 años), Argentina sorprendió al mundo y quitó un invicto de 58 partidos, tras derrotar a los Estados Unidos, en su casa, por 87 a 80.
Y dos años más tarde, en Atenas 2004, el equipo de Rubén Magnano le ganó en una semifinal al Dream Team de Larry Brown, por 89 a 81, para meterse en la definición de un torneo que luego lo coronaría campeón.
Este elenco norteamericano exhibe figuras de otro calibre, muy parecido, quizás, al que integraban glorias como Michael Jordan, Larry Bird, Earvin ‘Magic’ Johnson, Scottie Pippen o Charles Barkley en Barcelona 1992.
Hoy están en el conjunto estadounidense los tres mejores jugadores NBA: el citado Durant, Kobe Bryant y LeBron James. El orden es indistinto.
Y sus ‘escuderos’ son jugadores de la talla de Carmelo Anthony, Russell Westbrook, Chris Paul, Deron Williams o Kevin Love, entre otros. Demasiada jerarquía individual que sustenta las pretensiones de máximo favorito a repetir el oro.
El equipo de Julio Lamas consiguió en la noche del jueves un reconfortante triunfo ante Brasil (82-77), resultado que le permitió disfrutar de un acontecimiento histórico: por tercera vez seguida, la Generación Dorada del básquetbol argentino intentará abrazarse a la gloria olímpica de obtener medalla.
Como en Atenas 2004 (oro) o en Beijing 2008 (bronce), el conjunto albiceleste se metió entre los cuatro mejores, apelando a los argumentos de siempre: óptimo funcionamiento colectivo, solidaridad grupal y jugadores de élite dispuestos a sacrificar sus egos personales en pos de un beneficio común.
Por eso, quizás, este equipo argentino goza del respaldo y apoyo inquebrantable de cualquier aficionado medio al deporte. Y se disimulan las carencias o deficiencias que puedan existir, a partir de un enorme corazón que aparece en los momentos cruciales.
“Estamos más grandes, más viejos, si se quiere, pero somos un equipo incómodo y difícil para cualquiera”, repite el capitán y símbolo, Luis Scola, junto a Emanuel Ginóbili, uno de los astros del equipo.
Por su lado, el escolta Carlos Delfino pronuncia la palabra “experiencia” como la síntesis de lo que le permite a la Argentina mantenerse en los primeros planos “de diez años a esta parte, con el lógico recambio de nombres”.
El cruce de hoy es el que revista características de, prácticamente, inabordable. Porque el Dream Team de los Estados Unidos asoma imbatible.
“Una chance de ganarles tenemos, pero no sé si es una en cien, una en mil o en más”, declaró Ginóbili, para dar cuenta del grado de dificultad de la empresa.
“Hay que tratar de limitar su potencial que es enorme, que no corran. Porque en dos minutos te sacan una diferencia de 20 puntos y el partido se acabó”, comentó el técnico Lamas.
Durante la etapa de clasificación, Argentina diseñó una estrategia para el aplauso durante los primeros 20 minutos del choque ante los Estados Unidos.
Con paciencia, el equipo mostró eficacia en el tiro exterior y se fue al descanso apenas un punto por debajo (59-60). Luego, la demoledora tarea de Kevin Durant (8 triples sobre 10 intentos) disparó la diferencia final a 29 tantos (126-97).
Además, Argentina goza con un hándicap. Es cierto, contra otros protagonistas, la Generación Dorada es uno de los pocos equipos que batió a los ‘monstruos’ de la NBA en competencias internacionales. El único que lo hizo dos veces.
En el Mundial Indianápolis 2002 (a punto de cumplirse 10 años), Argentina sorprendió al mundo y quitó un invicto de 58 partidos, tras derrotar a los Estados Unidos, en su casa, por 87 a 80.
Y dos años más tarde, en Atenas 2004, el equipo de Rubén Magnano le ganó en una semifinal al Dream Team de Larry Brown, por 89 a 81, para meterse en la definición de un torneo que luego lo coronaría campeón.
Este elenco norteamericano exhibe figuras de otro calibre, muy parecido, quizás, al que integraban glorias como Michael Jordan, Larry Bird, Earvin ‘Magic’ Johnson, Scottie Pippen o Charles Barkley en Barcelona 1992.
Hoy están en el conjunto estadounidense los tres mejores jugadores NBA: el citado Durant, Kobe Bryant y LeBron James. El orden es indistinto.
Y sus ‘escuderos’ son jugadores de la talla de Carmelo Anthony, Russell Westbrook, Chris Paul, Deron Williams o Kevin Love, entre otros. Demasiada jerarquía individual que sustenta las pretensiones de máximo favorito a repetir el oro.
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