El economista Rubén Lo Vuolo advierte que el crecimiento económico ilimitado es inviable en un planeta de recursos finitos y cuestiona la capacidad del mercado para liderar una transición ecológica voluntaria sin intervención estatal.
Hoy - Por el desendeudamiento
Jueves 26 de Julio de 2012 - 08:23 hs
El 55% de activos del Banco Central son bonos del Gobierno
Deterioro del patrimonio por las necesidades de financiamiento.En 2003 era sólo el 10%, mientras que el año pasado se ubicaba en 45%. El 30% del activo hoy son letras intransferibles, el 22% adelantos transitorios y el 3% bonos con cotización de mercado como el Discount en pesos. Para peor, los adelantos y las letras son una especie de pagadios.
La contracara más notable del “desendeudamiento” que viene pregonando el Gobierno, algo que tendrá su pico de exaltación la semana que viene con el pago final del Boden 2012, es el deterioro patrimonial del Banco Central.
La entidad rectora es la encargada de suplir las necesidades de pesos y dólares del Tesoro, algo que se acentuó luego de la modificación a la Carta Orgánica del BCRA. Como consecuencia de la dependencia oficial al Central, más aún con mercados completamente cerrados para financiarse (riesgo país arriba de los 1.100 puntos), se incrementó notablemente la participación de la deuda del sector público en los activos del BCRA. Saltó al 55% este año desde el 45% del 2011 y cuando era tan sólo el 10% en 2003. O sea, el Central tiene más de la mitad de su activo explicado por deuda del Tesoro. Para peor, y como dice Empiria Consultores –que dirige el ex gerente general del BCRA, Hernán Lacunza– el 30% son letras intransferibles, 22% son adelantos transitorios y 3% son bonos con cotización de mercado. Las letras son por tomar dólares del Central para pagar deuda, y muy probablemente terminarán siendo refinanciadas (o sea no pagado). Lacunza llama a las letras intransferibles y a los adelantos como “pagadios” del Tesoro.
La cuenta tiene una explicación lógica. Se debe al uso que hizo el Gobierno de las reservas del Central. Este año se utilizan u$s 7.700 millones que se suman a los u$s 17.000 millones ya usados en 2010 y 2011. Además está la emisión para financiar al fisco vía adelantos transitorios en algo más de $ 50.000 millones y el giro de utilidades contables de 2011 por $ 7.700 millones. Esto hace que se vea reflejado una nueva merma del respaldo de reservas a pasivos monetarios en algo inferior al 40%.
“El Banco Central sufrió un agudo deterioro en su patrimonio y capacidad de reacción ante la crisis como consecuencia del financiamiento indiscriminado al sector público y una emisión monetaria superior al 30% anual”, señala Empiria. De hecho, las reservas netas pasaron de respaldar el 70% de los pasivos monetarios en 2009 al 45% en 2011.
Otro impacto que tiene el relajamiento de la Carta Orgánica es el incremento de la emisión monetaria asociada al financiamiento al sector público. Básicamente le pone un piso de ampliación de la base monetaria superior al 30%.
Sumando la emisión por compra de dólares (en un mercado donde hay un solo demandante habilitado), la expansión monetaria orilla el 40% anual asumiendo cierta esterilización vía emisión neta de Lebac. “En suma, una reacción voluntarista de la política fiscal y monetaria, forzando un mayor déficit fiscal financiado con emisión monetaria, no haría más que agudizar la desconfianza y anticipar la demanda de activos externos, si la respuesta oficial es percibida como un intento por consagrar las inconsistencias del modelo”, dice Lacunza.
Mirando hacia el 2013 podría haber buenas noticias. La soja aportaría unos u$s 7.000 millones adicionales, lo que no haría tan necesario el salvavidas del Central. Para el Gobierno las necesidades de financiamiento están muy despejadas en dólares el año próximo. Recién en 2015 hay un abultado salto con casi u$s 6.000 millones por el vencimiento del Boden 15 que se le colocó a Hugo Chávez. ¿Habrá respiro para el BCRA? Al menos, se deberían descomprimir las presiones
La entidad rectora es la encargada de suplir las necesidades de pesos y dólares del Tesoro, algo que se acentuó luego de la modificación a la Carta Orgánica del BCRA. Como consecuencia de la dependencia oficial al Central, más aún con mercados completamente cerrados para financiarse (riesgo país arriba de los 1.100 puntos), se incrementó notablemente la participación de la deuda del sector público en los activos del BCRA. Saltó al 55% este año desde el 45% del 2011 y cuando era tan sólo el 10% en 2003. O sea, el Central tiene más de la mitad de su activo explicado por deuda del Tesoro. Para peor, y como dice Empiria Consultores –que dirige el ex gerente general del BCRA, Hernán Lacunza– el 30% son letras intransferibles, 22% son adelantos transitorios y 3% son bonos con cotización de mercado. Las letras son por tomar dólares del Central para pagar deuda, y muy probablemente terminarán siendo refinanciadas (o sea no pagado). Lacunza llama a las letras intransferibles y a los adelantos como “pagadios” del Tesoro.
La cuenta tiene una explicación lógica. Se debe al uso que hizo el Gobierno de las reservas del Central. Este año se utilizan u$s 7.700 millones que se suman a los u$s 17.000 millones ya usados en 2010 y 2011. Además está la emisión para financiar al fisco vía adelantos transitorios en algo más de $ 50.000 millones y el giro de utilidades contables de 2011 por $ 7.700 millones. Esto hace que se vea reflejado una nueva merma del respaldo de reservas a pasivos monetarios en algo inferior al 40%.
“El Banco Central sufrió un agudo deterioro en su patrimonio y capacidad de reacción ante la crisis como consecuencia del financiamiento indiscriminado al sector público y una emisión monetaria superior al 30% anual”, señala Empiria. De hecho, las reservas netas pasaron de respaldar el 70% de los pasivos monetarios en 2009 al 45% en 2011.
Otro impacto que tiene el relajamiento de la Carta Orgánica es el incremento de la emisión monetaria asociada al financiamiento al sector público. Básicamente le pone un piso de ampliación de la base monetaria superior al 30%.
Sumando la emisión por compra de dólares (en un mercado donde hay un solo demandante habilitado), la expansión monetaria orilla el 40% anual asumiendo cierta esterilización vía emisión neta de Lebac. “En suma, una reacción voluntarista de la política fiscal y monetaria, forzando un mayor déficit fiscal financiado con emisión monetaria, no haría más que agudizar la desconfianza y anticipar la demanda de activos externos, si la respuesta oficial es percibida como un intento por consagrar las inconsistencias del modelo”, dice Lacunza.
Mirando hacia el 2013 podría haber buenas noticias. La soja aportaría unos u$s 7.000 millones adicionales, lo que no haría tan necesario el salvavidas del Central. Para el Gobierno las necesidades de financiamiento están muy despejadas en dólares el año próximo. Recién en 2015 hay un abultado salto con casi u$s 6.000 millones por el vencimiento del Boden 15 que se le colocó a Hugo Chávez. ¿Habrá respiro para el BCRA? Al menos, se deberían descomprimir las presiones
Fuente: cronista.com
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