El argentino quedó en el ojo de la tormenta tras el insólito momento que atraviesa el máximo ganador de la Champions League
Lunes 25 de Junio de 2012 - 16:06 hs
Se reciben 6.000 médicos, pero solo la mitad hacen la residencia
Si bien no es obligatoria, es un trayecto esencial en la formación de los profesionales. La falta de interés por realizarla conduce a que exista falta de especialistas en las distintas áreas.
La residencia médica forma a los recién recibidos en alguna especialidad. No obstante, según datos del Ministerio de Educación, de los 6.000 egresados de Medicina, tan solo alrededor de 3.000 la hacen, informa el diario Clarín.
Sin embargo, al no existir una norma que obligue a realizarla, los recién egresados pueden atender pacientes graves y recetar medicamentos sin haber cursado este tramo de formación.
La falta de entrenamiento preocupa a las autoridades del área de la salud y a las universidades. “Es una situación trágica, porque se forman cada año 3.000 médicos que no realizan la residencia para adquirir conocimientos mínimos para aplicar con los pacientes”, señala el ex ministro de Salud Ginés González García.
Al ser consultado por la situación, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, Alfredo Buzzi, manifestó su preocupación por las cifras. En cuanto a las causas, dijo: “Es un problema muy complejo. En algunos lugares, no hay plazas disponibles. Pero en otras instituciones ofertan vacantes pero no brindan condiciones laborales que sean interesantes para que los médicos quieran hacer las residencias”.
Buzzi aclara también que determinados cambios sociales modificaron la formación médica. Por ejemplo, señala que muchos egresados temen juicios por mala praxis y que, consecuentemente, se alejan de especialidades riesgosas.
A esto se suma el hecho de que hoy en día, alrededor del 70% de los egresados son mujeres, que tienden a preferir orientaciones de residencia como dermatología, ginecología, medicina interna y cirugía.
Esto, junto con las preferencias personales de los egresados, conduce a que haya faltantes en otras áreas que sí requieren profesionales, como psiquiatría, anestesistas, pediatras, obstetras, entre otros.
Las residencias duran de tres a cuatro años y se paga alrededor de $4.000 por mes, de acuerdo con un informe que publicó la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En dólares, la cifra rondaría los u$s880, por debajo del salario percibido en Brasil, con u$s1.200, y Chile, u$s2.000.
Falta de estímulo y reconocimiento
Debido a que no hay un examen obligatorio que mida las aptitudes de los médicos tras graduarse o durante su carrera, González García afirma que no hay un verdadero programa que impulse la realización de la residencia.
Además, según el informe de la OPS, conducido en varios países de Latinoamérica, la Argentina presenta la particularidad de no contemplar la residencia como formación de posgrado, de acuerdo con la Ley de Educación Superior: tan sólo el 6% de las residencias califican como estudios de posgrado.
“A pesar de que las universidades son las responsables de aprobar, avalar y supervisar el cumplimiento de los programas y otorgar el título de especialidad, el acompañamiento es bajo y en algunos casos consiste en la actualización de los programas y la ejecución de cursos de metodología de investigación, los cuales no han mejorado la calidad de las investigaciones hospitalarias”, añade el informe.
Según los especialistas, se está dando una transición hacia un paradigma orientado a la atención primaria. Esto implica la fuerte necesidad de tener médicos capacitados que puedan evaluar si un paciente requiere atención especializada o no.
En este sentido, Gustavo Irico, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba, afirma que el tipo de médico que necesita el país en la actualidad es “un generalista, con una fuerte atención primaria de la salud, porque resuelve entre el 70 y el 80% de los problemas de la salud”.
Sin embargo, al no existir una norma que obligue a realizarla, los recién egresados pueden atender pacientes graves y recetar medicamentos sin haber cursado este tramo de formación.
La falta de entrenamiento preocupa a las autoridades del área de la salud y a las universidades. “Es una situación trágica, porque se forman cada año 3.000 médicos que no realizan la residencia para adquirir conocimientos mínimos para aplicar con los pacientes”, señala el ex ministro de Salud Ginés González García.
Al ser consultado por la situación, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, Alfredo Buzzi, manifestó su preocupación por las cifras. En cuanto a las causas, dijo: “Es un problema muy complejo. En algunos lugares, no hay plazas disponibles. Pero en otras instituciones ofertan vacantes pero no brindan condiciones laborales que sean interesantes para que los médicos quieran hacer las residencias”.
Buzzi aclara también que determinados cambios sociales modificaron la formación médica. Por ejemplo, señala que muchos egresados temen juicios por mala praxis y que, consecuentemente, se alejan de especialidades riesgosas.
A esto se suma el hecho de que hoy en día, alrededor del 70% de los egresados son mujeres, que tienden a preferir orientaciones de residencia como dermatología, ginecología, medicina interna y cirugía.
Esto, junto con las preferencias personales de los egresados, conduce a que haya faltantes en otras áreas que sí requieren profesionales, como psiquiatría, anestesistas, pediatras, obstetras, entre otros.
Las residencias duran de tres a cuatro años y se paga alrededor de $4.000 por mes, de acuerdo con un informe que publicó la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En dólares, la cifra rondaría los u$s880, por debajo del salario percibido en Brasil, con u$s1.200, y Chile, u$s2.000.
Falta de estímulo y reconocimiento
Debido a que no hay un examen obligatorio que mida las aptitudes de los médicos tras graduarse o durante su carrera, González García afirma que no hay un verdadero programa que impulse la realización de la residencia.
Además, según el informe de la OPS, conducido en varios países de Latinoamérica, la Argentina presenta la particularidad de no contemplar la residencia como formación de posgrado, de acuerdo con la Ley de Educación Superior: tan sólo el 6% de las residencias califican como estudios de posgrado.
“A pesar de que las universidades son las responsables de aprobar, avalar y supervisar el cumplimiento de los programas y otorgar el título de especialidad, el acompañamiento es bajo y en algunos casos consiste en la actualización de los programas y la ejecución de cursos de metodología de investigación, los cuales no han mejorado la calidad de las investigaciones hospitalarias”, añade el informe.
Según los especialistas, se está dando una transición hacia un paradigma orientado a la atención primaria. Esto implica la fuerte necesidad de tener médicos capacitados que puedan evaluar si un paciente requiere atención especializada o no.
En este sentido, Gustavo Irico, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba, afirma que el tipo de médico que necesita el país en la actualidad es “un generalista, con una fuerte atención primaria de la salud, porque resuelve entre el 70 y el 80% de los problemas de la salud”.
Seguí leyendo
Especialistas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) vistiaron los estudios de LT10 para hablar sobre la experiencia de los programas acceso a estudios superiores en unidades penitenciarias.
El hecho ocurrió en la intersección de Castelli y pasaje Paraná, a solo 200 metros de la Comisaría 10ma. El dueño del local recibió un roce de bala en la cabeza al intentar defender a su hija. Hay un adolescente de 16 años detenido.
El Taladro choca con el Santo tucumano en Salta por un lugar en los octavos de final del torneo más federal del país.
Aunque en el club aseguran que existe acuerdo para extender el vínculo, todavía resta resolver un retroactivo solicitado por su representación. La intención es firmar hasta 2027, pero el tiempo corre y la rúbrica aún no aparece
La obra busca mantener vivo su legado y convertir el espacio en un punto de encuentro para vecinos, estudiantes y fieles.
Desde APINTA alertaron por un nuevo plan de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional y advirtieron sobre una pérdida de capacidad técnica en el organismo.
Al bajar el caudal del río Iguazú se desplegó un operativo de limpieza en el lecho fluvial y se produjo el hallazgo.