Unión tiene una final por delante y necesita que todo funcione. El viernes, desde las 19.15, con transmisión de LT10 AM 1020 y FM "X" 103.5, el 15 de Abril será escenario de un partido determinante frente a Vélez. El objetivo está claro: ganar y esperar que Independiente no consiga los tres puntos para meterse en los playoffs del Torneo Clausura. Pero en la lista de asuntos por resolver aparece uno que se repite desde hace demasiado tiempo.
El Tatengue se acostumbró a convivir con una dificultad que, fecha tras fecha, fue ganando dimensión: mantener su arco protegido. No se trata solamente de una sensación futbolística ni de una estadística aislada. Los números ya colocaron a Matías Mansilla en un lugar que ningún arquero de Unión quisiera ocupar.
De acuerdo con los registros del Centro de Historia y Estadística de Unión, el guardameta lleva 22 partidos consecutivos recibiendo al menos un gol. Una secuencia que lo convirtió en el arquero con la mayor cantidad de encuentros seguidos con tantos en contra en toda la historia rojiblanca.
El dato adquiere todavía mayor relevancia por el momento que atraviesa el equipo. En una instancia donde cada detalle puede definir una clasificación, la solidez defensiva aparece como una necesidad impostergable. Unión no solamente deberá encontrar respuestas en ataque para superar a Vélez, sino también mostrar una firmeza que le permita sostener el resultado cuando tenga que hacerlo.
La responsabilidad, por supuesto, no recae exclusivamente sobre Mansilla. La racha refleja una problemática que involucra a toda la estructura defensiva y que Madelón necesita corregir para que el equipo pueda competir con mayores garantías. Así, entre la calculadora, la ilusión de los playoffs y la obligación de ganar, Unión tendrá otro objetivo silencioso pero significativo: conseguir que Mansilla vuelva a terminar una noche sin buscar la pelota dentro de su propio arco.