La corredora inmobiliaria rosarina Mariana Ortigala fue condenada a cinco años y cuatro meses de prisión efectiva por su participación en una serie de extorsiones contra el dueño de una cadena de agencias de lotería y por una maniobra para quedarse con un chalet en Funes. La pena fue acordada mediante un juicio abreviado y homologada por el juez penal Lisandro Artacho en el Centro de Justicia Penal.
Ortigala es una figura conocida de las crónicas policiales de Rosario por sus vínculos con personas del entorno de Los Monos y, particularmente, por su relación con Ariel “Guille” Cantero. También tuvo un papel destacado como testigo en el juicio que terminó con la condena a prisión perpetua de Esteban Alvarado, uno de los principales rivales históricos de la banda liderada por Cantero.
Ortigala fue considerada coautora de una extorsión agravada por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, además de otros hechos de extorsión y tenencia ilegal de armas. También fue condenada por una maniobra de estafa y falsificación de documentos relacionada con un inmueble ubicado en Funes. La resolución no cierra, sin embargo, su historial judicial: todavía tiene una causa pendiente en la Justicia Federal vinculada con presunto lavado de activos y el subalquiler de un departamento a personas relacionadas con el narcotráfico.
Extorsiones a El Califa
Uno de los principales hechos incluidos en el acuerdo abreviado fue la extorsión contra Cristian Quinteros, propietario de la cadena de agencias de lotería El Califa. Según la investigación, Ortigala y quien entonces era su pareja, Sebastián Felipe, participaron de una primera secuencia de amenazas contra el empresario entre 2021 y 2022.
El objetivo, de acuerdo con la acusación, era obtener 1,5 millones de dólares a cambio de una supuesta protección para el empresario y sus negocios. La investigación ubicó detrás de esa maniobra a Ariel “Guille” Cantero, quien impartía directivas desde la cárcel federal de Marcos Paz y ya había acordado una pena de siete años en esa misma causa.
Los investigadores determinaron que Cantero utilizaba un teléfono fijo asignado al pabellón donde estaba alojado y que mantenía comunicaciones frecuentes con Ortigala. También se incorporaron registros de visitas al penal. En marzo de 2021, Felipe habría abordado a Quinteros en el gimnasio La Estación, en Fisherton, para transmitirle el pedido de dinero.
Ante la negativa del empresario, la presión escaló. Los locales de El Califa fueron blanco de ataques a tiros y también de hechos en los que se utilizaron bombas molotov. Para Ortigala y Felipe, uno de los episodios centrales de esta trama quedó finalmente encuadrado como una extorsión agravada por el uso de arma de fuego en grado de tentativa.
Un chalet en Funes
El otro capítulo importante de la condena está relacionado con un chalet ubicado en calle Alberdi al 1400, de Funes. La víctima fue Marcelo “Tati” Rodríguez, un hombre mayor que atravesaba graves problemas de salud y que murió en noviembre de 2021. Según la investigación, Ortigala lo había conocido a través de vínculos familiares y comenzó a visitarlo con frecuencia, primero en su domicilio y luego en el geriátrico Edad Dorada, de Roldán, donde se encontraba internado.
Para la Fiscalía, esa relación le permitió ganarse la confianza del hombre y avanzar sobre la propiedad. La acusación sostuvo que se confeccionó documentación en la que figuraba que Ortigala había pagado 2,2 millones de pesos en efectivo por el inmueble, aunque ese dinero nunca habría sido entregado.
La maniobra incluyó además documentación falsa que permitió que el chalet quedara inscripto a nombre de la corredora. Por este hecho fue condenada por estafa, falsedad ideológica de documento público y privado y uso de documento privado y público falso.
De Alvarado a Los Monos
El nombre de Mariana Ortigala había cobrado notoriedad mucho antes de esta condena. En 2020 sobrevivió a un ataque a tiros en Roldán que fue relacionado con una disputa entre organizaciones criminales. Tiempo después declaró en el juicio contra Esteban Alvarado y su testimonio fue considerado relevante para la acusación que terminó con la condena a prisión perpetua del empresario narco.
Su cercanía con el entorno de Los Monos quedó luego bajo la lupa de los investigadores. Las comunicaciones y vínculos con Ariel “Guille” Cantero pasaron a formar parte de distintas investigaciones, entre ellas la relacionada con los aprietes al dueño de El Califa. Ortigala fue detenida el 11 de septiembre de 2023 en Funes, por orden de la Fiscalía, y desde entonces permanece privada de su libertad.
A ese expediente provincial se suma una investigación federal que todavía permanece abierta. Allí se analiza el subalquiler de un departamento de avenida Francia, en Rosario, que habría sido utilizado por una persona vinculada a una causa por narcotráfico, además de presuntas maniobras de lavado de activos.