Pablo Migliore volvió a ser centro de atención luego de su reveladora participación en PH Podemos Hablar, por Telefe. Con su estilo directo y frontal, el exfutbolista repasó pasajes intensos de su infancia y dejó al descubierto la peculiar forma en la que gestiona los momentos de tensión cotidiana con su pareja.
Durante la charla, el exarquero recordó cómo se moldeó su carácter desde muy chico. "Era terrible yo, pero siempre tuve por consigna nunca llevar un problema a mi casa", reflexionó. Además, sorprendió al detallar que a los 10 años tomó la determinación de dejar la escuela primaria para volcarse de lleno a su sueño deportivo en las inferiores de Boca: "Yo ya de chico le decía a un mayor que no quería ir más, que solo necesitaba el boletín para presentar en el club, pero que mi tiempo lo quería invertir en el fútbol".
Sin embargo, el momento más comentado de la noche llegó cuando abordó su postura ante los conflictos. "Yo no soy de discutir. En la calle o me da igual o reacciono, pero no me gusta la discusión verbal", afirmó. A partir de esa premisa, Analía Franchín lo puso a prueba con situaciones hipotéticas de convivencia para indagar cómo reacciona en la intimidad del hogar.
Allí, el exfutbolista explicó su tajante mecanismo cuando se genera un cortocircuito familiar: "Si me pasa algo con mi señora y veo que la cosa viene para discusión, no hablo. Me puedo quedar tres días sin hablar. Hago el mate, busco mi ropa, cocino y limpio, pero cero diálogo". Ante la sorpresa de los presentes, remató: "No me gusta confrontar, me quedo callado. Si hay algo que corregir lo hago, pero no me engancho a debatir".
Con su habitual desenfado, Migliore sumó así una nueva perlita televisiva que rápidamente se viralizó en las redes sociales, combinando anécdotas de vestuario, vivencias callejeras y su particular filosofía de vida personal.