El informe semestral elaborado por el Centro de Monitoreo Meteorológico confirmó que las tendencias respecto al Fenómeno del Niño continúan vigentes y han elevado su nivel de certeza.
La temperatura superficial del Océano Pacífico ecuatorial ya superó los 2,5 °C por encima de los valores normales, consolidando un evento de magnitud destacada. Sobre este diagnóstico, Facundo Azar, referente del Centro de Monitoreo Meteorológico ratificó: "Este evento va a tener una intensidad muy fuerte. Ya es un hecho”.
Frente a las especulaciones sobre la gravedad del fenómeno, el especialista aclaró el alcance del término: “El superniño no existe, lo que existe es un niño que es un fenómeno climático habitual, pero es un fenómeno de escala planetaria”.
Impacto esperado entre diciembre y abril: lluvias, ríos altos y humedad
El escenario de mayor impacto en el territorio santafesino se manifestará a partir de fin de año. Según detalló Azar, se aguarda una “recurrencia de precipitaciones abundantes y recurrencia de tormentas fuertes o severas en toda la provincia de Santa Fe” entre los meses de diciembre y marzo o abril. A su vez, las precipitaciones en la cuenca del río Paraná mantendrán el caudal fluvial elevado, lo que incrementa el riesgo de inundaciones en la región.
En relación con los valores térmicos, los termómetros marcarán promedios habituales o ligeramente inferiores a lo normal debido a la cobertura nubosa y las lluvias frecuentes. No obstante, el ambiente se percibirá pesado. Azar señaló al respecto: “Si bien las temperaturas van a quedar contenidas, la sensación térmica sí se va a elevar. Así que va a haber que prepararse para un verano que va a tener jornadas sobre todo con sensaciones térmicas altas”. En cuanto a la periodicidad de los eventos de inestabilidad, estimó que suelen darse cada 5 a 7 días, aunque la precisión exacta dependerá de los pronósticos de corto plazo.
Prevención urbana, alerta temprana y cambio climático
Un punto central del informe semestral es la ventana de oportunidad durante septiembre y octubre para finalizar las obras de infraestructura y tareas defensivas antes del inicio del período crítico. Azar enfatizó la urgencia de actuar en este lapso: “Septiembre, octubre van a tener algunas anomalías de precipitaciones, pero también ventanas de buen tiempo que nos tienen que servir fundamentalmente para ultimar las tareas preventivas que tendrían que estar en marcha".
El especialista valoró que la alerta temprana lanzada a nivel regional e internacional haya permitido tomar precauciones comunitarias y gubernamentales con mayor anticipación que en años anteriores.