Dormir menos de seis horas de manera habitual puede tener consecuencias que van mucho más allá del cansancio al día siguiente. La falta crónica de sueño puede reducir hasta un 30 % la capacidad cognitiva, con efectos sobre la concentración, la creatividad y la toma de decisiones.
La advertencia fue realizada por la psicóloga y especialista en sueño Nuria Roure, quien puso el foco especialmente en un fenómeno difícil de detectar: las personas pueden acostumbrarse al cansancio y terminar creyendo que continúan funcionando con normalidad.
«La mayoría de las personas que viven así no lo saben, creen que están rindiendo bien», explicó Roure. Según señaló, con el paso del tiempo es frecuente atribuir esa pérdida de rendimiento a factores como el estrés o la edad, mientras que dormir poco termina incorporándose como parte de la rutina.
Cómo dormir poco afecta el rendimiento diario
Las consecuencias pueden aparecer en actividades cotidianas que requieren atención y rapidez mental. Entre los aspectos que pueden verse afectados se encuentran la capacidad para concentrarse, establecer prioridades, resolver problemas y tomar decisiones.
En ámbitos laborales exigentes, esa pérdida de agilidad también puede traducirse en errores o dificultades para detectar oportunidades. Roure sostiene que el impacto puede alcanzar incluso el desempeño económico y profesional.
El problema se profundiza cuando dormir poco deja de ser una situación excepcional y se convierte en un hábito. La persona puede adaptarse subjetivamente a sentirse cansada, aunque sus capacidades no necesariamente recuperen el mismo nivel de funcionamiento.
El descanso como parte del rendimiento
La especialista también cuestiona la idea de que sacrificar horas de sueño sea una condición necesaria para alcanzar un alto rendimiento profesional. Como contrapunto, señala que numerosos ejecutivos y responsables de grandes compañías procuran dormir entre siete y nueve horas.
Para Roure, descansar adecuadamente debería considerarse parte de la estrategia para mantener un buen desempeño y no simplemente el tiempo que queda disponible después de cumplir con las obligaciones.
«El cansancio crónico no solo te hace sentir mal, sino que te hace perder mucho dinero, buenas oportunidades y la capacidad de tomar decisiones adecuadas», sostuvo.
La advertencia apunta, en definitiva, a revisar una costumbre extendida: normalizar dormir poco y evaluar el rendimiento únicamente por la cantidad de horas que una persona permanece activa, sin considerar cuánto puede deteriorarse su capacidad para aprovecharlas.