El mercado laboral privado en la provincia de Santa Fe ha registrado una leve recuperación de 2.300 puestos de trabajo durante marzo de 2026. Sin embargo, el sector acumula una pérdida de 13.300 empleos formales desde el inicio de la tendencia a la baja en 2023. Los datos, que se desprenden del último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), contradicen la versión oficial del Gobierno, que había anunciado la creación de más de 8.000 puestos a partir de la ley de alivio fiscal.
En diálogo con LT10, el especialista Juan Manuel Pusineri analizó las cifras y advirtió que, si bien marzo muestra un repunte frente a los índices estacionales de enero y febrero —meses habitualmente afectados por el receso en la educación privada—, la comparación interanual con marzo de 2025 expone un escenario de parálisis.
Según el analista, el panorama actual replica los niveles de pérdida de puestos de trabajo registrados durante el primer trimestre de la pandemia de covid-19 en 2020.
"Hace prácticamente un año que estamos en una situación de estancamiento, con la misma cantidad de empleo registrado. En 2024 se produjo la caída inicial más fuerte, afectando principalmente a la construcción y a la industria. Hoy, los sectores que continúan perdiendo mano de obra son la industria manufacturera y el comercio", ha detallado Pusineri.
El especialista explicó que la fisonomía laboral santafesina depende críticamente de las áreas urbanas. De los 510.000 trabajadores formales estables de la provincia, la industria y el comercio explican más de 120.000 puestos cada uno. En contraposición, el sector agropecuario —pese a su fuerte tracción en la generación de divisas— apenas representa unos 20.000 empleos directos. Los únicos rubros con saldo positivo a nivel nacional son la energía y la minería, actividades con nulo impacto en el territorio santafesino.
La crisis del consumo interno y el refugio en la informalidad
El informe del SIPA ha revelado también una retracción en el segmento de los trabajadores independientes, autónomos y monotributistas, un fenómeno vinculado directamente a la pérdida del poder adquisitivo de la población.
"Ante la caída del empleo registrado, la primera vía de escape de los trabajadores ha sido el monotributo o el cuentapropismo. Sin embargo, cuando el consumo interno y los ingresos se deprimen, pagar la cuota mensual del monotributo se vuelve inviable. Esa persona no deja de trabajar; pasa directamente a la informalidad y empieza a cobrar en negro en actividades de reparto, plataformas o pequeñas reparaciones domésticas", ha subrayado.
A pesar del auge de las plataformas de comercio electrónico (e-commerce), que sostienen índices de crecimiento, Pusineri ha recordado que el comercio digital representa apenas el 10% de la facturación total en la provincia, mientras que el 90% restante corresponde al comercio tradicional, que se encuentra en plena recesión.
Salarios estancados frente a la inflación
Al evaluar las remuneraciones, el entrevistado ha expuesto una brecha alarmante entre los sueldos promedio y el costo de vida actual en el país.
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Salario promedio bruto: Se ubica en torno a los 2.000.000 de pesos si se considera la totalidad de la masa de trabajadores registrados en la Argentina.
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Salario de la mediana: La mitad de los asalariados formales del país percibe una remuneración bruta de alrededor de 1.500.000 de pesos.
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Ingreso de bolsillo: Tras los descuentos de ley, el salario neto de la mitad de los trabajadores formales se reduce a poco más de 1.000.000 de pesos, una cifra que no alcanza a cubrir la canasta básica familiar, valuada en un millón y medio de pesos.
Finalmente, al comparar la situación local con el resto de las jurisdicciones, Pusineri ha indicado que Santa Fe comparte la "mediana" del desempeño nacional. A diferencia de las provincias patagónicas impulsadas de forma directa por el desarrollo energético de Vaca Muerta, la economía santafesina padece de manera generalizada el impacto de la recesión debido a su fuerte perfil pyme, comercial e industrial.
