Lo que comenzó como un pequeño hundimiento el pasado 15 de abril se ha transformado en un cráter de tres metros de largo que expone caños troncales de gas y pone en riesgo la estructura de las viviendas. Ante la falta de respuestas de las empresas de servicios y el temor constante de que sus casas colapsen, los vecinos exigen una solución urgente antes de que ocurra una tragedia inminente.
Recordamos que en coincidencia con la fuerte lluvia de mediados del mes pasado, el suelo comenzó a ceder. Lo que inicialmente parecía un problema menor escaló rápidamente: en cuestión de horas, el pozo se "tragó" un árbol, el cesto de basura y parte de la vereda. Actualmente, el socavón presenta dimensiones alarmantes, superando los 3 metros de largo y el metro y medio de profundidad.
"Estamos a una o dos lluvias de que se caiga todo", dijo Sebastián, uno de los vecinos más afectados, al móvil de LT10. Señaló que su propiedad ya muestra rajaduras en el frente, las cuales se han agravado en los últimos quince días debido al constante movimiento del suelo.
"La vereda tiene una pequeña inclinación. Eso está cediendo todos los días. En cualquier momento esta hilada se cae y después ya tenemos la pared", advirtió.
El riesgo no se limita a la infraestructura edilicia
Existe una preocupación mayor: un caño troncal de gas ha quedado totalmente descubierto. Aunque la empresa Litoral Gas colocó tablones para protegerlo, los vecinos temen que, si el resto de la vereda termina de desmoronarse, golpee el caño y provoque un desastre de proporciones desconocidas que podría afectar a varios barrios.
Declaraciones de los vecinos: entre el miedo y la indignación
Los testimonios recogidos en el lugar reflejan una convivencia diaria con el peligro. Sebastián, uno de los vecinos, relató la dificultad de cuidar a los más vulnerables: "Tengo hijos que por ahí salen corriendo y los tengo que frenar porque si pisan ahí se pueden caer". Ante la falta de respuestas oficiales, los propios habitantes han tenido que colocar chapas y carteles con ironía para visibilizar el problema, aunque aclaran que "no estamos para reírnos, es la única forma que encontramos de que se vea el asunto".
A pesar de la gravedad, la solución parece estancada en una disputa de responsabilidades. Según los vecinos, plomeros particulares determinaron que el origen del socavón fue la rotura de un caño de agua. Sin embargo, la empresa Aguas Provinciales sostiene que se trata de un problema en los caños pluviales, responsabilidad que recae sobre los frentistas.
"Presentamos una nota de tres páginas con argumentos consolidados y la respuesta fue de media carilla diciéndonos: 'no es nuestra responsabilidad'", denunció otro vecino indignado tras haber recurrido también al ENRE y a la municipalidad sin éxito.
Mientras las autoridades y las empresas no terminan de definir quien tiene la responsabilidad para poder resolver la situación, los vecinos de Barrio Alvear siguen conviviendo con un cráter que, día tras día, amenaza con devorar sus hogares.