No todo es lineal en un torneo largo y áspero como la Primera Nacional y Colón empieza a transitar esa zona donde las certezas conviven con las dudas. Tras 11 jornadas, el equipo sigue bien posicionado en la zona A, aferrado al segundo lugar, pero con señales que invitan a mirar más allá de la tabla.
El presente inmediato marca una pequeña meseta: tres partidos sin triunfos (dos empates y una derrota) que encendieron algunas alarmas. Sin embargo, en la última salida frente a Los Andes, el equipo dejó sensaciones más positivas que en encuentros anteriores. Ordenado, competitivo y con tramos de buen juego, mostró una cara más convincente fuera de casa.
El problema, por ahora, no está en la intención sino en la concreción. Colón logra insinuar una evolución en su funcionamiento, pero no consigue trasladarla al resultado. Le falta ese golpe justo, esa cuota de contundencia que suele marcar la diferencia entre los que ilusionan y los que realmente dan el salto.
Un colchón que sostiene
A pesar del pequeño bajón, el contexto general todavía respalda a Ezequiel Medrán. La campaña lo mantiene en una posición expectante, cerca de la cima, y eso atenúa cualquier cuestionamiento más profundo. En un campeonato donde la regularidad es escasa, sumar —aunque sea de a uno— también construye.
En lo que va del 2026, el equipo suma el 54% de los puntos, un registro que lo mantiene competitivo en la lucha por el ascenso. No es un número que deslumbre, pero sí suficiente para seguir prendido.
La otra cara de la estadística
Distinto es el análisis cuando se amplía la mirada al ciclo completo del entrenador. Desde su llegada, Medrán dirigió 18 partidos con un equilibrio perfecto: seis victorias, seis empates y seis derrotas. Esa paridad deja una efectividad del 44%, que todavía no logra romper la barrera que suele exigir un equipo con aspiraciones grandes.
Colón está en carrera, pero en una categoría donde los detalles inclinan la balanza, la falta de contundencia puede convertirse en un problema mayor. El desafío es claro: transformar las buenas intenciones en resultados antes de que el margen se reduzca.