Las estafas digitales siguen en aumento y encuentran en WhatsApp uno de sus canales más efectivos. Bajo la modalidad de suplantación de identidad, los delincuentes simulan ser contactos reales para engañar a los usuarios y obtener transferencias de dinero en cuestión de minutos.
El tema fue abordado en LT10, donde el tecnólogo y especialista en ciberseguridad Rodrigo Álvarez explicó cómo operan estos delitos y por qué mantienen su efectividad. Según planteó, se trata de una problemática sostenida: “Es una tendencia que se viene produciendo; lo recibimos a través de nuestros estudiantes en forma cotidiana”, indicó, al remarcar que los casos se repiten en distintos ámbitos.
El mecanismo del engaño
Álvarez advirtió que los delincuentes suelen apoyarse en datos reales obtenidos de redes sociales. “Saben los nombres y tienen las fotografías de quienes integran los grupos”, explicó. El mecanismo es simple: un mensaje desde un contacto conocido que pide dinero con urgencia. “A vos te llega un mensaje que dice: ‘Necesito que me transfieras porque tengo una emergencia, después te lo devuelvo’”, describió.
En ese contexto, el especialista aclaró que muchas veces no se trata de un “hackeo” en sentido técnico, sino de un robo de cuenta por descuido del usuario. “Yo le llamo así, de robo de cuenta, no hackeo porque hackear es otra cosa”, señaló, y agregó que el problema central es la falta de medidas de seguridad básicas.
La importancia de la prevención
“El usuario ya tiene que ser consciente de que necesita aplicar medidas de seguridad y privacidad en sus entornos digitales, así como lo hace en el mundo físico”, sostuvo Álvarez. En ese sentido, hizo foco en una herramienta clave que suele estar desactivada: la verificación en dos pasos, una barrera que impide al cibercriminal acceder de forma inmediata a la cuenta.
El especialista también detalló que el acceso a las cuentas suele producirse por engaño directo. “Seguramente lo que le pasó a la víctima es que le pidió un número que le llega por SMS”, indicó, en referencia al código de verificación que permite tomar el control de la cuenta de WhatsApp desde otro dispositivo.
Manipulación emocional
La efectividad de estas estafas está vinculada a la manipulación emocional. “Es todo un relato de confusión que termina llevando al usuario a cometer el error”, explicó Álvarez. Y agregó: “Siempre hay una urgencia atrás: o te ganaste un premio o quisieron acceder a tu cuenta”, lo que provoca que la persona actúe bajo presión y sin verificar.
Sobre la expansión dentro de los grupos, aclaró que no es una infiltración técnica, sino que el delincuente, al acceder a la cuenta de una víctima, automáticamente pasa a administrar ese número e interactúa con todos sus contactos pidiendo dinero en su nombre.
Actitud de "confianza cero"
Álvarez alertó además sobre el efecto multiplicador de estas maniobras. “Le empezaron a escribir a todos sus contactos y les pedían plata”, contó sobre un episodio local.
Frente a este escenario, insistió en adoptar una actitud preventiva: “Confianza cero”, definió, recomendando verificar siempre la identidad de quien solicita dinero. Aunque reconoció que no siempre es fácil: “Estamos tan acostumbrados al mensaje de WhatsApp que son muy pocos los que dicen ‘paro y llamo’”.
La advertencia es clara: ante mensajes inesperados o pedidos de dinero, la primera reacción no debe ser responder, sino confirmar por otra vía de comunicación. En un contexto donde las estafas digitales se diversifican, la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva.