Enzo Fernández dejó atrás la polémica suspensión que recibió en Chelsea por manifestar su predilección por Madrid como ciudad, una declaración que se interpretó como como un guiño a Real Madrid y la cual se le impuso un castigo de dos partidos y la pérdida de su capitanía. El volante volvió y dejó toda duda de su compromiso dentro del campo de juego al asumir nuevamente la cinta, marcando el gol para avanzar a la final de la FA Cup contra Leeds y ser ovacionado por los hinchas.
Ya con el boleto picado a la definición ante Manchester City, el volante de la Selección Argentina aprovechó los días de vacaciones para irse de viaje junto a Marc Cucurella y João Pedro, que eligieron ¡Madrid! como destino, aunque esta vez lejos de toda controversia con el club británico.
El mediocampista viajó a la capital del país ibérico para presenciar las acciones del Masters 1000 de Madrid, una visita similar a la que tuvo el año pasado cuando fue acompañado por Pedro Neto y Nico Jackson, como también un Cucurella que también repitió en la travesía para ver las acciones en la denominada Caja Mágica.
El viaje de Gardelito junto a sus compañero es con la anuencia de la entidad londinense, cuya relación con la institución parece estar en vías de recuperación luego del durísimo castigo que se le impuso a raíz de sus comentarios dando a conocer su preferencia por la capital española como ciudad. "Me gusta mucho Madrid, parecido a Buenos Aires. Siempre le digo a Valu (Cervantes, su pareja) que si tengo que elegir una ciudad para vivir en Europa, me gusta mucho Madrid. Es muy parecida a Buenos Aires". Luego, entre risas, agregó: "Obvio que viviría. Jugaría donde Dios quiera".
Las declaraciones del argentino no solo no cayeron bien por una posible salida del club luego del Mundial, sino también por el mal presente de la institución en ese entonces, ya que acumulaban cuatro derrotas consecutivas en todas las competiciones, incluyendo una eliminación ante el PSG por un global de 8-2 en la Champions League. Un mal momento que llevó al despido de Liam Rosenior tras la goleada a manos de Brighton, que profundizó la crisis en Premier League pese a la clasificación en FA Cup del pasado domingo.