La tensión entre Estados Unidos e Irán abrió un debate inesperado: desde el entorno político norteamericano impulsan la idea de que Selección de Italia ocupe el lugar del seleccionado iraní en el próximo Mundial.
La iniciativa fue confirmada por Paolo Zampolli, cercano a Donald Trump, quien aseguró haber acercado la propuesta también al titular de la FIFA, Gianni Infantino. El argumento: evitar conflictos derivados del escenario geopolítico en Medio Oriente y, a la vez, sumar a una selección con peso histórico.
Sin embargo, la postura de Selección de Irán es firme. Su presidente, Mehdi Taj, dejó en claro que el equipo competirá: “boicoteará a Estados Unidos, pero no al Mundial”. Es decir, no se baja pese a las tensiones.
En paralelo, México se ofreció como sede alternativa para sus partidos, a través de su presidenta Claudia Sheinbaum, mientras desde Irán denunciaron trabas logísticas por parte del gobierno estadounidense.
Sin respaldo reglamentario y con la FIFA en silencio, la propuesta de incluir a Italia —eliminada en el repechaje— aparece más como un gesto político que como una opción concreta. Lo cierto es que el Mundial 2026 ya empezó a jugarse… lejos de la cancha.