La misión Artemis II de la NASA concretó un nuevo capítulo en la historia de la exploración espacial: cuatro astronautas alcanzaron con éxito la órbita lunar, poniendo fin a más de 50 años sin presencia humana en el entorno del satélite natural.
El vuelo, que había comenzado el 1 de abril con un despegue desde Cabo Cañaveral, en Florida, logró su punto más alto durante la sexta jornada de misión. Allí, la tripulación no solo orbitó la Luna sino que también superó el récord histórico de distancia respecto de la Tierra, alcanzando los 406.771 kilómetros, por encima del registro establecido por el Apolo 13 en 1970.
La expedición está integrada por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch —quien se convirtió en la primera mujer en llegar a la órbita lunar— junto al canadiense Jeremy Hansen, primer astronauta extranjero en una misión lunar de la NASA. También Glover marcó un hito como el primer astronauta negro en alcanzar esa instancia.
Una misión récord y una travesía sin precedentes
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, confirmó que la nave alcanzó su punto más lejano en la cara oculta de la Luna, un momento clave del viaje en el que los astronautas perdieron comunicación con la Tierra durante aproximadamente 40 minutos, una interrupción prevista por las características físicas del satélite.
Durante ese tramo, la cápsula Orión quedó completamente aislada, ya que la masa lunar bloquea las señales de radio. Este fenómeno no ocurría desde la última misión tripulada a la Luna, el Apolo 17 en 1972.
Una vez restablecido el contacto con el centro de control en Houston, la astronauta Christina Koch envió un mensaje que sintetizó el alcance simbólico del viaje: “Es tan grandioso escucharlos desde la Tierra de nuevo”, expresó, destacando la conexión global que genera la misión.
La comunicación con la nave se sostiene a través de sistemas como la Red del Espacio Profundo y la Red del Espacio Cercano, además de un sistema de comunicaciones ópticas por láser que permite transmitir hasta cien veces más datos que los métodos tradicionales.
Observación científica y nuevos datos sobre la Luna
Uno de los aspectos centrales de la misión fue la observación directa del satélite. Durante unas siete horas, la tripulación realizó un estudio detallado de la superficie lunar, alcanzando una distancia mínima de 6.545 kilómetros.
Los astronautas reportaron matices de color visibles a simple vista, incluyendo tonos marrones y azulados que aportan información clave sobre la composición mineral y la antigüedad de la superficie. Este tipo de observación humana, según la NASA, permite detectar detalles que muchas veces escapan a las cámaras.
Entre los puntos analizados se destacó la cuenca Oriental, un enorme cráter de impacto de 930 kilómetros de diámetro ubicado en el hemisferio sur de la Luna.
Además, el retraso previo de la misión permitió un fenómeno excepcional: la tripulación pudo presenciar un eclipse solar total de 53 minutos, invisible desde la Tierra. Durante ese lapso, los astronautas observaron la corona solar y buscaron señales como impactos de meteoritos o partículas de polvo en suspensión.
El regreso a la Tierra y el futuro del programa
La misión Artemis II, que tiene una duración total de diez días, ya inició su fase de regreso tras completar su sexta jornada sin inconvenientes mayores. El amerizaje está previsto para el 10 de abril frente a la costa de San Diego, en California.
Aunque se registraron algunos contratiempos menores —como un problema con el sistema sanitario y la presencia de olores no identificados dentro de la nave—, ninguno de ellos afectó el desarrollo general del viaje.
El éxito de Artemis II representa el primer regreso humano a la órbita lunar desde 1972 y constituye un paso fundamental dentro del programa Artemis, que apunta a llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar hacia 2028 y establecer una presencia sostenida en el satélite.