Darío Benedetto cerró su etapa en Newell’s sin festejos y con una relación desgastada con el cuerpo técnico. Su rendimiento tampoco logró despegar en Olimpia de Paraguay ni en su experiencia previa en Querétaro, donde su paso fue prácticamente inadvertido.
Aun así, a los 36 años, el delantero argentino vuelve a aparecer en el radar del mercado. Barcelona de Ecuador lo tiene en carpeta con la mira puesta tanto en la competencia local como, sobre todo, en la Copa Libertadores, certamen en el que el conjunto ecuatoriano se medirá con Argentinos Juniors en la Fase 2. Si la operación se concreta, el cruce podría reeditar viejos enfrentamientos, con Enzo Pérez como protagonista del otro lado, en un duelo que remite a los Superclásicos de años recientes.
Benedetto, hoy con el pase en su poder, representa una oportunidad accesible desde lo contractual. Y en Barcelona la urgencia es clara: reforzar el ataque. Las salidas de Octavio Rivero rumbo a Universidad de Chile y de Janner Corozo a Liga de Quito significaron una pérdida considerable de gol para el equipo, que en 2025 vio marcharse a responsables de casi la mitad de sus tantos. En la búsqueda de recuperar protagonismo y generar impacto en el mercado, la dirigencia apuntó a un nombre con peso continental, respaldado principalmente por su destacada primera etapa en Boca.
Lo cierto es que el delantero ha tenido escasa continuidad en sus últimos tres clubes y para encontrar su última conquista hay que retroceder hasta el 5 de febrero de 2024, cuando anotó frente a Tigre por la Copa de la Liga Profesional, defendiendo los colores del club de la Ribera. En Boca dejó números contundentes: 71 goles, 19 asistencias en 172 partidos, repartidos en dos ciclos y coronados con siete títulos locales.
“Puede darse, estamos hablando”, confiaron desde el entorno del futbolista a Olé. La incógnita queda planteada: ¿podrá Benedetto convertirse en la respuesta que Barcelona necesita para resolver su déficit ofensivo?