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Domingo 29 de Enero de 2012 - 11:14 hs
Racing festejó en un clásico caliente
A Independiente se le cruzó el Demonio, y valga el juego de palabras. Porque Gabriel Hauche, que al final se iría expulsado, tuvo un rapto de efectividad e incineró la red roja. Con un zurdazo, el delantero mandó al infierno esa Luna de Avellaneda que vivieron los dirigidos por Ramón Díaz, invictos, hasta anoche, en la temporada estival. Pero el que tejió todo, en realidad, fue Gio Moreno, el costurero del juego, el enlace que tanto profesa Basile.
Aquí, en esta ciudad balnearia, tanto Racing como Independiente remaron contra viento y marea. No le sobró nada al ganador, pero con dosis de buen juego y de garra, demostró que el clásico poco sabe de vacaciones. En la mayor parte, dominó Racing, salvo algún sobresalto, gracias a la frescura de Moreno y de Teo Gutiérrez, los pulmones del juego. El soplido, igual, no alcanzó para llenar la boca de goles. Gabbarini cerró las compuertas.
Así y todo, en los primeros minutos había arrancado mejor Independiente, con un Matías Defederico encendido, que opacó la defensa rival. Ramón Díaz puso tres delanteros y eso desacomodó a la defensa de Racing, a la que le costó diez minutos acomodarse. Eso sí, cuando se afirmaron Yacob y Pelletieri, creció la ilusión albiceleste y empezaron a gravitar sus armas letales Gio y Teo. Al cabo, fue mejor Racing en esa parte.
Tuvo el gol Gio dos veces: un zurdazo que se fue cerca, tras dejar desairado a Ferreyra. Y luego, con un cabezazo que tapó el arquero rojo ¿La más clara? Nació con una recuperación de Yacob que asistió a Teo y este sacó un remate que murió en la humanidad de Gabbarini. Del otro lado, los rojos apenas si inquietaron con Parra, quien capturó una asistencia magistral de Defederico, pero que se demoró una eternidad en definir.
La intención de ambos fue tan antagónica, como los colores de sus camisetas. Independiente, con enjundia y algunos destellos de Defederico, fue como pudo, con todas las imprecisiones de Fredes y de Godoy, a cuestas. Racing, en contrapartida, buscó el juego corto, de rastrón, y aunque no encontró mucho, se las ingenió para buscar los espacios vacíos.
Así fue como, apenas iniciado el complemento, Moreno usufructuó una pérdida de Fredes y sacó el latigazo zurdo, que se fue por no muy lejos del poste derecho. En esa parte, Basile (que vio el partido por tele) vía teléfono mandó a la cancha a Zuculini por Castro para aguijonear las espaldas de Ferreyra, que sufría y mucho. A esta altura (del partido y del comentario), los nombres se repetían porque el resto, en fin, ni gravitaba. Hasta que apareció el Demonio, que metió la cola. Sí, en seis minutos pasó de todo. Hauche, que se había perdido un gol de taco un rato antes, a los 16 minutos capturó el mensaje de Gio -se sacó de encima a Fredes- y puso el 1-0. Y alegría total.
Y la hecatombe, claro. Porque Pezzotta, enseguida, expulsó al capitán y líder Milito, que reaccionó por una provocación de Teo, y luego a Hauche, que le tiró una patada a Tuzzio. Ambos se quedaron con diez. Ramón tiró toda la carne al asador: adentro Pellerano -ya estaba en cancha Benítez- pero ya era tarde. Sólo desniveló el Pato Rodríguez. Sobre el epílogo, Godoy vio la expulsión. Racing cuidó el triunfo con el cuchillo entre los dientes. Y deglutió la ilusión roja.
Aquí, en esta ciudad balnearia, tanto Racing como Independiente remaron contra viento y marea. No le sobró nada al ganador, pero con dosis de buen juego y de garra, demostró que el clásico poco sabe de vacaciones. En la mayor parte, dominó Racing, salvo algún sobresalto, gracias a la frescura de Moreno y de Teo Gutiérrez, los pulmones del juego. El soplido, igual, no alcanzó para llenar la boca de goles. Gabbarini cerró las compuertas.
Así y todo, en los primeros minutos había arrancado mejor Independiente, con un Matías Defederico encendido, que opacó la defensa rival. Ramón Díaz puso tres delanteros y eso desacomodó a la defensa de Racing, a la que le costó diez minutos acomodarse. Eso sí, cuando se afirmaron Yacob y Pelletieri, creció la ilusión albiceleste y empezaron a gravitar sus armas letales Gio y Teo. Al cabo, fue mejor Racing en esa parte.
Tuvo el gol Gio dos veces: un zurdazo que se fue cerca, tras dejar desairado a Ferreyra. Y luego, con un cabezazo que tapó el arquero rojo ¿La más clara? Nació con una recuperación de Yacob que asistió a Teo y este sacó un remate que murió en la humanidad de Gabbarini. Del otro lado, los rojos apenas si inquietaron con Parra, quien capturó una asistencia magistral de Defederico, pero que se demoró una eternidad en definir.
La intención de ambos fue tan antagónica, como los colores de sus camisetas. Independiente, con enjundia y algunos destellos de Defederico, fue como pudo, con todas las imprecisiones de Fredes y de Godoy, a cuestas. Racing, en contrapartida, buscó el juego corto, de rastrón, y aunque no encontró mucho, se las ingenió para buscar los espacios vacíos.
Así fue como, apenas iniciado el complemento, Moreno usufructuó una pérdida de Fredes y sacó el latigazo zurdo, que se fue por no muy lejos del poste derecho. En esa parte, Basile (que vio el partido por tele) vía teléfono mandó a la cancha a Zuculini por Castro para aguijonear las espaldas de Ferreyra, que sufría y mucho. A esta altura (del partido y del comentario), los nombres se repetían porque el resto, en fin, ni gravitaba. Hasta que apareció el Demonio, que metió la cola. Sí, en seis minutos pasó de todo. Hauche, que se había perdido un gol de taco un rato antes, a los 16 minutos capturó el mensaje de Gio -se sacó de encima a Fredes- y puso el 1-0. Y alegría total.
Y la hecatombe, claro. Porque Pezzotta, enseguida, expulsó al capitán y líder Milito, que reaccionó por una provocación de Teo, y luego a Hauche, que le tiró una patada a Tuzzio. Ambos se quedaron con diez. Ramón tiró toda la carne al asador: adentro Pellerano -ya estaba en cancha Benítez- pero ya era tarde. Sólo desniveló el Pato Rodríguez. Sobre el epílogo, Godoy vio la expulsión. Racing cuidó el triunfo con el cuchillo entre los dientes. Y deglutió la ilusión roja.
Fuente: Clarín
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