Por primera vez en décadas la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) definió su nueva jefatura entre dos candidatos y marcó el final de la era de Antonio Caló como secretario general, luego de veinte años al frente de ese sindicato.
Lo reemplazará el hasta ahora líder de la seccional Campana, Abel Furlán, en una disputa sorpresiva que rompe con tradiciones históricas en el principal gremio industrial de la Argentina y que tiene trasfondo político: mientras la actual conducción está alineada con Alberto Fernández la oposición cuenta con el visto bueno y el impulso del kirchnerismo.
La gota que colmó el vaso y derivó en la crisis interna se produjo hace dos semanas, durante la renovación de autoridades en las 54 filiales de todo el país. En esa instancia Caló rivalizó con Daniel Daporta, de Avellaneda, la mayor seccional en número de afiliados y en extensión geográfica del gremio, además de ser la responsable tradicional de nombrar al número dos de la UOM.
Paritarias del 45%
El desplazamiento de Caló tuvo lugar apenas una semana después de que la conducción del gremio cerrara la paritaria anual con las seis cámaras empresarias del sector, acuerdo que estableció un incremento salarial de 45% en tres tramos y una cláusula de revisión para el mes de noviembre. Si bien el aumento fue celebrado por la cúpula sindical, desde algunas seccionales se cuestionaron algunas condiciones del entendimiento paritario.
