Luego de la derrota en la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas, el fin de la dictadura militar comenzó a acelerarse. El relevo de Galtieri puso al frente del país al General Reynaldo Bignone, quien en medio de una crisis institucional llamó a elecciones constitucionales.
Bignone fue designado para suceder a Galtieri y encarar la última etapa del período militar respondiendo a una Junta Militar ya debilitada.
Ya en su primer pronunciamiento, Bignone anunció el fin de la veda política y el llamado a elecciones.
El 10 de diciembre de 1983, Reynaldo Bignone le entregó el mando al radical Raúl Alfonsín, en lo que representó la vuelta definitiva de la democracia a la Argentina.