Los argentinos somos el tercer país del mundo a los que nos cuesta desconectarnos de la tecnología, de acuerdo a un estudio realizado en 17 países del mundo. En efecto, ante la hipótesis "encuentro difícil desconectar de la tecnología incluso cuando sé que debería" el 40% de los argentinos contestaron que sí, que lo encuentran muy difícil, y solamente el 16% dijo que "no lo encontraba difícil".
Esto nos pone en el podio de los tres países a los que más les cuesta desconectarse de la tecnología, detrás de China y de Brasil. Nos siguen (en este orden) México, Estados Unidos e Italia, con el 29% de personas a las que les resultaría "muy difícil".
Por el contrario, Alemania es el país que muestra el nivel más destacado de personas a las que no les cuesta dejar de lado sus equipos tecnológicos con un 35%. Le siguen Países Bajos (30%), Bélgica (28%), Canadá y Rusia (ambos con el 27%). Los resultados son parte del Estudio Global GfK: Desconectar de la tecnología, que realizó la internacional GfK en 17 países del mundo: Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, Italia, Japón, México, Países Bajos, Rusia, Corea del Sur, España, Reino Unido y Estados Unidos.
Para llevar a cabo este proyecto, se realizaron entrevistas online a más de 22.000 personas, mayores de 15 años, durante el verano de 2016 . Los entrevistados tenían que mostrar su grado de acuerdo y desacuerdo con la siguiente afirmación: "Encuentro difícil desconectar de la tecnología, incluso cuando sé que debería".
Resultados globales
Respecto a los resultados globales, un 34% de los entrevistados en los 17 países cree que tiene dificultad para descansar de sus ordenadores, móviles o dispositivos electrónicos en general. Únicamente un 16% -menos de la mitad de esa cifra- piensa que sí puede lograrlo.
Los hallazgos a nivel global muestran que no hay diferencias significativas en los datos por género. Un 35% de ellas y un 33% de ellos encuentra dificultades en su desconexión, mientras que un 17% de mujeres y un 14% de hombres cree que no tiene complicaciones para descansar de la tecnología.
Los adolescentes entre 15 y 19 años muestran una alta tasa de dependencia tecnológica, con un 44% que reconoce dificultades para desconectar. A partir de los treinta este porcentaje desciende significativamente hasta llegar a los mayores de 60 años con un 15%.