Portland, Oregon, martes 12AM. Cuando la historia parecía escrita de antemano, los roles se revirtieron y Portland mostró lo mejor de su repertorio para superar a San Antonio por 103-92 y ponerse 1-3 en la serie de semifinales de la Conferencia Oeste.
El Moda Center volvió a estallar, para presenciar lo que probablemente iba a ser la despedida de una temporada inolvidable para los Blazers. Sin embargo, el equipo de Terry Stots encontró el ritmo que los Spurs no le habían dejado tener en ninguno de los tres partidos anteriores y se quedaron con una sólida y esperanzadora victoria.
Apenas durante 33 segundos Portland había conseguido estar arriba en el marcador en lo que va de la serie (jugados 144 minutos), y hoy ya habían superado esa ridícula cifra a menos de dos minutos de iniciado el juego. Es que de entrada, los cinco titulares del elenco local se mostraron más enfocados en ataque, mejorando las cortinas y los movimientos en el perímetro para encontrar tiros más abiertos y hacerse de una temprana ventaja.
De todos modos, el cambio fundamental pasó por el cambio de marca sobre Tony Parker. Esta vez estuvo a cargo de su compatriota e íntimo amigo, Nicolas Batum (a ambos se los pudo ver charlar animadamente a la salida de los vestuarios durante al menos 10 minutos). El alero francés supera al base en 15 centímetros (1,88 contra 2,03) y su agilidad y supremacía física le permitieron, por primera vez en esta semana, hacer del 9 de los Spurs un jugador terrenal. No es que errara mucho, pero Parker encontró menos espacios y, por ende, tomó menos tiros. Su respetable 6-12 de cancha derivó en una discreta marca de 14 puntos, cuando venía promediando 26. Encima, a su gran defensa Batum le agregó una notable producción integral, con 14 rebotes, 14 puntos, ocho asistencias, un robo y un bloqueo. De hecho, hasta por momentos hizo que Robin López se luciera bajo el aro en ataque, en una sociedad que suele darle frutos a Portland.
Pero hubo más. Porque si algo caracteriza a estos dos equipos es la enorme diferencia de producción entre los suplentes. Si bien nuevamente los Spurs anotaron más, esta vez el impacto en el juego provino de los dos relevos que más minutos tuvieron en los Blazers. El desfachatado Will Barton y el tozudo Tomas Robinson se quedaron con el rol al que suele estar acostumbrado Manu Ginóbili, que apenas anotó dos puntos y tuvo una influencia casi nula en el juego. En cambio, el escolta local totalizó 17 tantos y seis rebotes y el ala-pívot, nueve y cinco.
Así la historia, con un escenario desfavorable por primera vez en esta semifinal, San Antonio no encontró los caminos y estuvo lejos de parecerse al de siempre. La diferencia se fue estirando de a poco y solo la justificada desconfianza que Stotts tiene en sus suplentes justificó que Lillard, Matthews, Batum, Aldridge y López estuvieran un promedio de 36 minutos en cancha cada uno, cuando ninguno de los Spurs se acercó a los 30.
Popovich no encontró la manera de dar vuelta un desarrollo que le fue adverso de principio a fin y la fiesta se mudó de vereda. El 103-92 final desató un desahogo contenido tras la frustrante derrota del sábado y abrió la incógnita a una serie que parecía sellada. San Antonio volverá a casa para, el miércoles, tratar de ratificar su enorme poderío ante un equipo de Portland que, aún con una plantilla más inexperta, menos profunda y con menor jerarquía, se apresta a dar batalla hasta al final.
Hoy - NBA
Martes 13 de Mayo de 2014 - 11:49 hs
San Antonio debe esperar
Los Spurs tenían la escoba lista para barrer a los Blazers, pero la serie se estiró luego de que Portland se impusiera con gran autoridad por 103-92 y forzara el quinto partido. Manu no tuvo una buena actuación y se fue con apenas dos puntos.