Hoy - Cuento

Martes 13 de Mayo de 2014 - 03:44 hs

¿Será que la radio también se puede \\"leer\\"?

 ¿Por qué escribo? ¿Qué se me dio por la gráfica? me preguntó tímidamente mi querida amiga Tamara. Lo primero que atiné a decirle fue que “ahora tengo mucho más tiempo que antes”. Esa era apenas una pequeña parte de lo que me pasa en estos días. Siento que por temor, o por no saber en definitiva a dónde me lleva esta “ola”, o por no angustiarla, no le dije toda la verdad.

Sé que todos los días me espera puntualmente a las 9 de la mañana, como yo a ella. Es que hace seis meses que el desayuno no tiene el mismo aroma. El mate hirviendo, lavado, o el café de “Jorgito” con la leche que escasea… tomado entre papeles, ruido de computadoras, risas y discusiones, no se compara con nada. Mientras avanzo en el recuerdo, los detalles se agolpan con una vigencia pasmosa. Digamos que mi memoria es el salvoconducto para volver el tiempo a la rutina que a veces no se soporta y que a la distancia extraño, aunque algunos no entiendan, yo se que vos sí.

Sabés que pasó una tormenta por mi cuerpo que se llevó horas de trabajo, dedicación y esfuerzo. Aquel partido de paddel fue injusto, cruel, indigno y traidor, aunque no pudo lograr su cometido, y será por eso que no le guardo rencor. No sé?!

La tormenta del 18 de octubre de 2013 a las 16,23 (con exactitud “Trentiana” lo digo), abrió un impase en mi vida laboral que no sé si podré recuperar. Debí confesarle, y no me animé por temor a afligirla, que mi corazón no es el mismo de antes en su estructura anatómica, y que ese daño que se produjo en el “motor”, cambió el rumbo de este recorrido, ya no tan vertiginoso, excitante y veloz, para siempre. Lo que no pudo el infarto, ni podrá hasta la mismísima muerte, es llevarse mi pasión y dedicación por la profesión. Será por eso que escribo, y trato de sacar desde el ostracismo el periodista que hay en mi; y contar casi desde las catacumbas, lo mucho que me importa todo lo que sigue ocurriendo en el deporte, ya sin la recepción masiva del mensaje, pero con el mismo compromiso de siempre.

No hizo falta que le describa lo que pasamos en este tiempo de angustia, incertidumbre y dolor, porque siempre estuvo “ahí”. Hasta creo que me entiende más, porque sintió alguna vez lo que es “tener el corazón roto y a los asuntos pendientes volver hasta ponerte muy loco”, aunque los motivos sean distintos. Lo cierto es que mi vida cambió para siempre aquel 18 de octubre por más que nos cueste asumirlo, o en todo caso “me cueste” asumir ahora que estoy un poquito más lejos de todo y fundamentalmente de todos. Vendrán nuevos aires, otros desafíos. El talento dependerá de la inspiración, pero el esfuerzo es de cada uno, por lo que la lucha sigue desde cualquier lugar que nos toque ocupar.

Llegarán seguramente más estudios, cumpliré religiosamente con toda la medicación y esperaré volver... porque se puede envejecer de dos modos: perdiendo las esperanzas, o cambiando unas esperanzas por otras. Yo elegí esto último, porque lo peor no es nunca certero, y "allí donde surge el peligro surge también lo que puede salvarnos", como dice Hölderlin recordándonos que el peligro nos ayudará tal vez a salvarnos, a condición de tomar conciencia de ello.

Mientras dure la espera, me encargaré de revisar que mi disco rígido no se dañe como mi corazón, porque en él están grabados a fuego, como tu prolijo archivo querida Tamara, todos los momentos que viví durante 25 años en “mi” tan querida LT10. El único aire que me falta es el de la radio, pero aprendí a vivir sin él, aunque sea muy difícil respirar al escuchar el “Cuarto Poder” y saber que no llegaré puntualmente a las 6,45 para compartir un espacio con amigos. O no preparar las estadísticas para una transmisión de fútbol y escuchar más tarde “…cuando Fabián Mazzi grita gol” para que la sangre hierva como la primera vez. Y que decir de La X, de “10 en la City”, mi lugar en el mundo. El romanticismo que todavía puede conservar esta profesión. El café con amigos, las charlas de fútbol, la barra donde todo se habla. ¿Entendés por que escribió? En busca de un poco de oxígeno a mi “asma laboral”, porque el corazón es todo. Pero bueno, al fin y al cabo, la radio es la cosa más importante de las cosas menos importantes… sólo si está la vida por medio.

Ya ves que no te estoy hablando de aquellas cuestiones que seguramente pensabas encontrar en un escrito del “Turco”. Permitime amiga esta vez “la licencia” de hablarte en tercera persona, porque lo que pretendo decirte en estas líneas es que el que redacta no es el personaje o el periodista deportivo que lees y compartís con generosa complacencia, sino el amigo de siempre.

Ahora a las 9 de la mañana en punto "me tomo un café con su ausencia, me juego un ajedrez con esta historia, y de vez en cuando, le acaricio la espalda a la memoria". Porque de verdad uno no está donde el cuerpo, sino donde más lo extraña.

Me despido recordando que (para todos los gustos):
Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojala,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por SU boca,
este loco se va con Fran y sus tres locas,
estos ojos no lloran más… ni menos tampoco (perdón Sabina)

La entrada al mundo ideal sigue teniendo la misma llave de siempre: la familia, esa de la que vos mi querida Tamy, formas parte!



Gustavo Turco Mazzi