En Italia, hay varios jugadores que son blancos constantes de cánticos racistas. En un amistoso que Milan jugaba contra Pro Patria, el que estalló de bronca fue Boateng y el equipo siguió su camino: se retiraron de la cancha.
Corrían 26 minutos del primer tiempo y Boateng agarró la pelota con sus manos, la tiró contra la hinchada y pese a que algunos jugadores intentaron convencerlo, nadie pudo. Se sacó la remera y encaró para el vestuario, lo mismo que hicieron sus compañeros.