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Lunes 03 de Diciembre de 2012 - 13:57 hs
Burman: “Retratar a una mujer sería una etapa de superación”
El cineasta argentino publicó su primer libro, “La suerte en tus manos: Apuntes y motivaciones de un director de cine”, un trabajo donde reflexiona sobre su forma de hacer cine y de concebir el mundo.
Después de dirigir ocho películas, el cineasta Daniel Burman se dio el permiso, y el gusto, de publicar su primer libro, La suerte en tus manos: Apuntes y motivaciones de un director de cine, un trabajo que lleva el mismo título de su última película, protagonizada por Valeria Bertuccelli y el cantautor uruguayo Jorge Drexler.
A través de pequeños textos, el cineasta reflexiona sobre la forma de hacer cine, repasa sus miedos y profundiza en temas que suelen estar reflejados en sus películas como los vínculos, el judaísmo y la identidad.
“Me gusta que los músicos hablen de dinero. Que sean concientes de todo el esfuerzo, el tiempo y los recursos que implica estar arriba de un escenario (…) Desconfío de los artistas que en una conversación de una hora no hacen ninguna alusión al dinero”, reflexiona en uno de los capítulos al referirse a la “plusvalía cinematográfica, concepto que el cineasta ampliará a lo largo de la entrevista con Clarín.com.
Burman, considerado uno de los directores más emblemáticos del denominado Nuevo Cine Argentino, contó que en el texto, el lector se encontrará con “historias que no sobrevivieron al proceso de creación” y que creyó que deberían ser contadas.
-¿Cómo surgió la idea del libro?
-Siempre me pareció un poco pretencioso escribir un libro porque queda para siempre y los guiones son intentos de escribir un libro que después se convierten en películas. Quise contar mis pensamientos acerca del camino del proceso de creación, que para mi es un proceso de revelación. No en el sentido místico, sino la entiendo en el sentido de la cotidianeidad, de que estamos inmersos en una sociedad y de una cultura que se renueva siempre.
-¿Hay diferencias entre escribir un libro y un guión?
-Sí. La sensación de satisfacción cuando entregás el libro es única. No se siente la misma felicidad como cuando termino una película. Con el libro no esperás que diga la crítica, con la película sí.
-En el texto se mencionan reflexiones surgidas de charlas con un rabino …
Sí, durante las charlas surgen varios temas que me enriquecen para poder comprender lo que sucede en la vida, en la sociedad y que me sirven para mis películas. Siempre busco ser interrogado por un interlocutor.
-En el texto menciona el concepto de “plusvalía cinematográfica” ¿A qué se refiere?
-Se relaciona con la idea de que siempre me pareció ridícula la diferencia que se hace entre cine independiente y comercial. La actividad genera una doble plusvalía, la de cualquier actividad de un sistema capitalista y la otra, la que carga con el reconocimiento que le da a sus creadores. Vivimos en un sistema capitalista donde el ingreso es necesario. Me siento feliz si le puedo comprar pañales a mi hijo con lo que gano del cine.
-También se refiere a las pesadillas que tiene antes de los rodajes. ¿La experiencia no le hizo perder los temores?
-Sí, ahora tengo muchos menos. La pesadilla era siempre la misma. Una de ellas era que soñaba que estaba todo el equipo reunido y todos esperaban mis indicaciones. Hasta llegué a soñar con un camarógrafo que tenía una cámara pesada y me rogaba que le indicara un lugar porque no aguantaba el peso.
-¿Qué sucede con las escenas o el material que queda afuera?
-Yo valoro lo que queda. Como cuando como un alfajor, siempre tengo la costumbre de dejar un poco. Disfruto por el pedazo que voy a dejar. Todo lo que queda afuera en el cine es una parte esencial del proceso.
En el libro habla sobre el deseo de hacer una película con una única heroína. En sus películas se profundiza en los personajes masculinos pero no en los femeninos. ¿Por qué?
Me encantaría, es un proyecto que tengo pendiente. Es una etapa de superación llegar a ese nivel donde me permita retratar a una mujer y atravesar con ella desafíos que me son ajenos e incomprensibles. En La suerte está en tus manos intenté dar ese paso y abordar el personaje de Valeria Bertucceli en su complejidad femenina, no masculina. Lo pensé en forma de mamushka. Puse las muñecas en fila y encontré que todas ellas tenía un enemigo en común: su madre.
-¿Proyectos para el futuro?
-Estoy trabajando en dos guiones.
-Sus protagonistas suelen ser uruguayos. Daniel Hendler, su actor fetiche, y en La suerte está en tus manos fue Jorge Drexler. ¿El próximo protagonista será de la misma nacionalidad?
-No te lo puedo decir pero posiblemente sea un uruguayo.
A través de pequeños textos, el cineasta reflexiona sobre la forma de hacer cine, repasa sus miedos y profundiza en temas que suelen estar reflejados en sus películas como los vínculos, el judaísmo y la identidad.
“Me gusta que los músicos hablen de dinero. Que sean concientes de todo el esfuerzo, el tiempo y los recursos que implica estar arriba de un escenario (…) Desconfío de los artistas que en una conversación de una hora no hacen ninguna alusión al dinero”, reflexiona en uno de los capítulos al referirse a la “plusvalía cinematográfica, concepto que el cineasta ampliará a lo largo de la entrevista con Clarín.com.
Burman, considerado uno de los directores más emblemáticos del denominado Nuevo Cine Argentino, contó que en el texto, el lector se encontrará con “historias que no sobrevivieron al proceso de creación” y que creyó que deberían ser contadas.
-¿Cómo surgió la idea del libro?
-Siempre me pareció un poco pretencioso escribir un libro porque queda para siempre y los guiones son intentos de escribir un libro que después se convierten en películas. Quise contar mis pensamientos acerca del camino del proceso de creación, que para mi es un proceso de revelación. No en el sentido místico, sino la entiendo en el sentido de la cotidianeidad, de que estamos inmersos en una sociedad y de una cultura que se renueva siempre.
-¿Hay diferencias entre escribir un libro y un guión?
-Sí. La sensación de satisfacción cuando entregás el libro es única. No se siente la misma felicidad como cuando termino una película. Con el libro no esperás que diga la crítica, con la película sí.
-En el texto se mencionan reflexiones surgidas de charlas con un rabino …
Sí, durante las charlas surgen varios temas que me enriquecen para poder comprender lo que sucede en la vida, en la sociedad y que me sirven para mis películas. Siempre busco ser interrogado por un interlocutor.
-En el texto menciona el concepto de “plusvalía cinematográfica” ¿A qué se refiere?
-Se relaciona con la idea de que siempre me pareció ridícula la diferencia que se hace entre cine independiente y comercial. La actividad genera una doble plusvalía, la de cualquier actividad de un sistema capitalista y la otra, la que carga con el reconocimiento que le da a sus creadores. Vivimos en un sistema capitalista donde el ingreso es necesario. Me siento feliz si le puedo comprar pañales a mi hijo con lo que gano del cine.
-También se refiere a las pesadillas que tiene antes de los rodajes. ¿La experiencia no le hizo perder los temores?
-Sí, ahora tengo muchos menos. La pesadilla era siempre la misma. Una de ellas era que soñaba que estaba todo el equipo reunido y todos esperaban mis indicaciones. Hasta llegué a soñar con un camarógrafo que tenía una cámara pesada y me rogaba que le indicara un lugar porque no aguantaba el peso.
-¿Qué sucede con las escenas o el material que queda afuera?
-Yo valoro lo que queda. Como cuando como un alfajor, siempre tengo la costumbre de dejar un poco. Disfruto por el pedazo que voy a dejar. Todo lo que queda afuera en el cine es una parte esencial del proceso.
En el libro habla sobre el deseo de hacer una película con una única heroína. En sus películas se profundiza en los personajes masculinos pero no en los femeninos. ¿Por qué?
Me encantaría, es un proyecto que tengo pendiente. Es una etapa de superación llegar a ese nivel donde me permita retratar a una mujer y atravesar con ella desafíos que me son ajenos e incomprensibles. En La suerte está en tus manos intenté dar ese paso y abordar el personaje de Valeria Bertucceli en su complejidad femenina, no masculina. Lo pensé en forma de mamushka. Puse las muñecas en fila y encontré que todas ellas tenía un enemigo en común: su madre.
-¿Proyectos para el futuro?
-Estoy trabajando en dos guiones.
-Sus protagonistas suelen ser uruguayos. Daniel Hendler, su actor fetiche, y en La suerte está en tus manos fue Jorge Drexler. ¿El próximo protagonista será de la misma nacionalidad?
-No te lo puedo decir pero posiblemente sea un uruguayo.
Fuente: Clarín
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