El Tatengue le ganó a Independiente Rivadavia por 2-1 en el Bautista Gargantini, por los octavos de final del Torneo Apertura. Brahian Cuello y Cristian Tarragona, los goles del conjunto de Leo Madelón. Descontó Fabrizio Sartori.
Hoy - Por la inflación
Lunes 05 de Noviembre de 2012 - 09:58 hs
Desde el 2006, el billete de $ 100 perdió casi un 70% de poder de compra
Según datos privados, hace 6 años hacían falta $ 31,50 para comprar lo que hoy se lleva por $ 100. Y hay productos que pasaron la barrera, como un kilo de helado premium o un viaje largo en remise.
Hasta hace no mucho tiempo, salir a hacer compras con un billete de $ 100 implicaba cierto esfuerzo físico para cargar las bolsas con los productos que se podían comprar. Hoy, a la cajera del supermercado, le basta sumar un detergente, un kilo de yerba, medio kilo de jabón en polvo, tres leches, un kilo de pomelos, dos kilos de papas y un paquete de galletitas para llegar a esa suma. En otra escala de gastos, el billete violeta con la cara de Julio A. Roca alcanza apenas para comprar un kilo de helado premium, una pizza completa o para pagar un remis desde Constitución hasta Vicente López. Sucede que, por efecto de la inflación, el poder de compra del billete de denominación más alta en el país, se deterioró hasta cubrir sólo una tercera parte del gasto que cubría hace una década.
Es decir, desde 2006, e l billete perdió cerca de un 70% de poder de compra .
Según un cálculo de la consultora Abeceb, tomando en cuenta la evolución de la inflación en los últimos años, “para adquirir aquello que hoy se compra por $ 100, sólo se necesitaban $ 31,50” hace seis años, señalaron.
Hace dos décadas, cuando se emitieron los primeros ejemplares, con un billete de 100 o su equivalente en dólares debido a la Convertibilidad, los argentinos podían comprar 20 kilos de asado o 100 litros de leche en sachet, por ejemplo. Y con un poco más, hasta un pequeño electrodoméstico. Por entonces, el salario medio industrial rondaba los $ 500.
Sin embargo, la gran caída del valor del billete se intensificó a partir de enero de 2006, con la aceleración del ritmo inflacionario . Desde entonces, según el INDEC la inflación acumulada hasta ahora fue de 64% . Pero las provincias registraron una suba de precios de 210% en ese lapso.
Así, la estampida de precios obligó al Banco Central a emitir más billetes, Hoy, aquellos de más alta denominación representan el 54% del dinero circulante, cuando en 2003, eran el 28% y en épocas de la Convertibilidad, sumaban apenas el 20%.
Otro dato ilustra la proliferación del rostro de Roca en el dinero. Hasta hace una década, uno de cada 4 billetes de los que había en los cajeros automáticos era de $ 100.
Hoy tres de cada cuatro corresponden a esa denominación.
Según los economistas la gran cantidad de billetes de $ 100 genera problemas en los cajeros , falta de cambio, y además una mayor erogación por el hecho de tener que emitir más cantidad de billetes.
“En algún momento, se van a van a tener que emitir billetes de denominación más alta para resolver este tema”, advierten.
Hasta ahora, “el Gobierno evitó hacerlo por temor a un aumento de las expectativas inflacionarias”, explican los analistas. Sin embargo, los bienes cuestan más y se necesitan cada vez más billetes para comprarlos. El otro problema es que empieza a sentirse la falta de cambio en las transacciones de menores montos.
En otros países, los respectivos billetes de más alta denominación permiten a los consumidores acceder a otros bienes y servicios. En Chile, el billete más grande es el de $ 20 mil, equivalente a US$ 41, con el que se puede comprar un pantalón (no de marca) o un par de sandalias de verano . En Uruguay, los escasos billetes de $ 2000 permiten cargar 55 litros de nafta súper o comprar un microondas.
En Europa, con el de 500 euros, se pueden pagar dos noches en un hotel lujoso de Madrid o comprar, en Alemania, uno de los últimos modelos de celular: el Samsung S3. En Estados Unidos, con 100 dólares, se puede acceder a la compra de un jean de marca Wrangler o a unos buenos parlantes para un iPad. Productos, que en el mercado local, los consumidores no pueden comprar -de ninguna manera- con el modesto billete de e $100.
Es decir, desde 2006, e l billete perdió cerca de un 70% de poder de compra .
Según un cálculo de la consultora Abeceb, tomando en cuenta la evolución de la inflación en los últimos años, “para adquirir aquello que hoy se compra por $ 100, sólo se necesitaban $ 31,50” hace seis años, señalaron.
Hace dos décadas, cuando se emitieron los primeros ejemplares, con un billete de 100 o su equivalente en dólares debido a la Convertibilidad, los argentinos podían comprar 20 kilos de asado o 100 litros de leche en sachet, por ejemplo. Y con un poco más, hasta un pequeño electrodoméstico. Por entonces, el salario medio industrial rondaba los $ 500.
Sin embargo, la gran caída del valor del billete se intensificó a partir de enero de 2006, con la aceleración del ritmo inflacionario . Desde entonces, según el INDEC la inflación acumulada hasta ahora fue de 64% . Pero las provincias registraron una suba de precios de 210% en ese lapso.
Así, la estampida de precios obligó al Banco Central a emitir más billetes, Hoy, aquellos de más alta denominación representan el 54% del dinero circulante, cuando en 2003, eran el 28% y en épocas de la Convertibilidad, sumaban apenas el 20%.
Otro dato ilustra la proliferación del rostro de Roca en el dinero. Hasta hace una década, uno de cada 4 billetes de los que había en los cajeros automáticos era de $ 100.
Hoy tres de cada cuatro corresponden a esa denominación.
Según los economistas la gran cantidad de billetes de $ 100 genera problemas en los cajeros , falta de cambio, y además una mayor erogación por el hecho de tener que emitir más cantidad de billetes.
“En algún momento, se van a van a tener que emitir billetes de denominación más alta para resolver este tema”, advierten.
Hasta ahora, “el Gobierno evitó hacerlo por temor a un aumento de las expectativas inflacionarias”, explican los analistas. Sin embargo, los bienes cuestan más y se necesitan cada vez más billetes para comprarlos. El otro problema es que empieza a sentirse la falta de cambio en las transacciones de menores montos.
En otros países, los respectivos billetes de más alta denominación permiten a los consumidores acceder a otros bienes y servicios. En Chile, el billete más grande es el de $ 20 mil, equivalente a US$ 41, con el que se puede comprar un pantalón (no de marca) o un par de sandalias de verano . En Uruguay, los escasos billetes de $ 2000 permiten cargar 55 litros de nafta súper o comprar un microondas.
En Europa, con el de 500 euros, se pueden pagar dos noches en un hotel lujoso de Madrid o comprar, en Alemania, uno de los últimos modelos de celular: el Samsung S3. En Estados Unidos, con 100 dólares, se puede acceder a la compra de un jean de marca Wrangler o a unos buenos parlantes para un iPad. Productos, que en el mercado local, los consumidores no pueden comprar -de ninguna manera- con el modesto billete de e $100.
Fuente: Clarín
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