Los equipos nuevos sufrieron un desperfecto y debieron recurrir a estufas eléctricas. Esperan que la solución llegue en el transcurso de la jornada.
LT10 - Un día estuvo desaparecido
Viernes 05 de Octubre de 2012 - 07:47 hs
Apareció con vida un testigo clave contra Pedraza
Se trata del trabajador ferroviario Enrique Alfonso Severo quien debía declarar por el crimen del militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra. Apareció golpeado y maniatado en Gerli. Antes, habían encontrado su automóvil.
Enrique Alfonso Severo, testigo clave que debía declarar hoy en el juicio por el crimen de Mariano Ferreyra, apareció esta noche con vida, aunque maniatado y con aparentes signos de haber sido golpeado, luego de desconocerse su paradero durante un día, informaron fuentes policiales.
Severo se presentó en una remisería situada en la localidad bonaerense de Gerli, a pocas cuadras de su vivienda, agregaron las fuentes a esta agencia.
La información fue comunicada a la familia del testigo, en tanto que el fiscal Elvio Laborde, a cargo de la investigación del hecho, se dirigió al lugar junto a policías del partido de Avellaneda.
La desaparición del ferroviario que debía declarar hoy en el juicio por el crimen de Mariano Ferreyra y cuyo auto fue hallado abandonado pero con las llaves puestas, había desatado una ola de preocupación política y social comparable al caso de Jorge Julio López, ocurrido hace seis años.
Enrique Alfonso Severo, de 50 años, fue gerente de la empresa Ferrobaires y debía declarar como testigo hoy en el juicio oral por el crimen de Ferreyra -militante del Partido Obrero- sobre cuestiones clave relativas a los vínculos entre la dirección de la Unión Ferroviaria (UF) y la patota que atacó a manifestantes de izquierda el 20 de octubre de 2010.
En 2010, durante la instrucción, Severo dibujó un croquis en el que revelaba cómo funcionaba la patota y explicó cómo se guardaban armas en talleres ferroviarios y se practicaba tiro.
Esos datos se le iban a consultar hoy en el juicio, pero Severo (que recibió amenazas en la instrucción y durante los últimos tres días sufrió intimidaciones telefónicas) desapareció anoche y su familia denunció que "alguien lo secuestró".
"Salió de casa, en Sarandí (Avellaneda), a eso de las once y media de la noche, para ir a diez cuadras, a la casa de la madre de mi hijo. Llamó y dijo \\'estoy yendo\\', pero nunca llegó", aseguró Gastón Severo, hijo del testigo que desapareció.
La sospecha se reforzó esta tarde cuando el auto de Severo, un Renault Clío cinco puertas, color negro, con patente HSA137, fue hallado abandonado en Sarandí, con las puertas cerradas y las llaves puestas; también se encontró dinero y documentos, un escenario que planteaba que el hombre no se habría ido por su propia voluntad.
"En ningún momento él se hubiera borrado, pongo las manos en el fuego por mi padre -dijo el joven-. Estaba súper entusiasmado con ir a declarar hoy porque quería que se aclare todo esto. El conoce desde el primero al último (de los ferroviarios) que aparecen en los videos en la estación Avellaneda cuando fue el crimen de Mariano Ferreyra. Sabe qué clase de personas son".
Además, Severo hijo aseguró que "cuando fue el crimen él salió a hablar, dio un par de notas, colaboró para hacer un libro, y a nosotros nos tirotearon la casa, tuvimos amenazas y tuvimos seis meses un móvil (policial) en la puerta de mi casa", pero desde la semana pasada que recibió la citación a declarar vivió "tres días de llamadas telefónicas con amenazas".
"El nunca tuvo miedo de nada y estaba súper entusiasmado porque su vida es el ferrocarril y empezó a pasar todo esto (...), nos echaron, nos tirotearon, nos golpearon, hay muchas cosas atrás. Por ayudar termina siendo dañado uno mismo", dijo.
El ministro de Justicia, Julio Alak, aseguró que Severo no estaba incluido en un programa de protección de testigos porque ni los tribunales ni la víctima "solicitaron estar incluido", y aclaró que "la ley expresamente prohíbe incluirlo" sin ese requerimiento "porque podría ser una violación de su intimidad".
Severo se presentó en una remisería situada en la localidad bonaerense de Gerli, a pocas cuadras de su vivienda, agregaron las fuentes a esta agencia.
La información fue comunicada a la familia del testigo, en tanto que el fiscal Elvio Laborde, a cargo de la investigación del hecho, se dirigió al lugar junto a policías del partido de Avellaneda.
La desaparición del ferroviario que debía declarar hoy en el juicio por el crimen de Mariano Ferreyra y cuyo auto fue hallado abandonado pero con las llaves puestas, había desatado una ola de preocupación política y social comparable al caso de Jorge Julio López, ocurrido hace seis años.
Enrique Alfonso Severo, de 50 años, fue gerente de la empresa Ferrobaires y debía declarar como testigo hoy en el juicio oral por el crimen de Ferreyra -militante del Partido Obrero- sobre cuestiones clave relativas a los vínculos entre la dirección de la Unión Ferroviaria (UF) y la patota que atacó a manifestantes de izquierda el 20 de octubre de 2010.
En 2010, durante la instrucción, Severo dibujó un croquis en el que revelaba cómo funcionaba la patota y explicó cómo se guardaban armas en talleres ferroviarios y se practicaba tiro.
Esos datos se le iban a consultar hoy en el juicio, pero Severo (que recibió amenazas en la instrucción y durante los últimos tres días sufrió intimidaciones telefónicas) desapareció anoche y su familia denunció que "alguien lo secuestró".
"Salió de casa, en Sarandí (Avellaneda), a eso de las once y media de la noche, para ir a diez cuadras, a la casa de la madre de mi hijo. Llamó y dijo \\'estoy yendo\\', pero nunca llegó", aseguró Gastón Severo, hijo del testigo que desapareció.
La sospecha se reforzó esta tarde cuando el auto de Severo, un Renault Clío cinco puertas, color negro, con patente HSA137, fue hallado abandonado en Sarandí, con las puertas cerradas y las llaves puestas; también se encontró dinero y documentos, un escenario que planteaba que el hombre no se habría ido por su propia voluntad.
"En ningún momento él se hubiera borrado, pongo las manos en el fuego por mi padre -dijo el joven-. Estaba súper entusiasmado con ir a declarar hoy porque quería que se aclare todo esto. El conoce desde el primero al último (de los ferroviarios) que aparecen en los videos en la estación Avellaneda cuando fue el crimen de Mariano Ferreyra. Sabe qué clase de personas son".
Además, Severo hijo aseguró que "cuando fue el crimen él salió a hablar, dio un par de notas, colaboró para hacer un libro, y a nosotros nos tirotearon la casa, tuvimos amenazas y tuvimos seis meses un móvil (policial) en la puerta de mi casa", pero desde la semana pasada que recibió la citación a declarar vivió "tres días de llamadas telefónicas con amenazas".
"El nunca tuvo miedo de nada y estaba súper entusiasmado porque su vida es el ferrocarril y empezó a pasar todo esto (...), nos echaron, nos tirotearon, nos golpearon, hay muchas cosas atrás. Por ayudar termina siendo dañado uno mismo", dijo.
El ministro de Justicia, Julio Alak, aseguró que Severo no estaba incluido en un programa de protección de testigos porque ni los tribunales ni la víctima "solicitaron estar incluido", y aclaró que "la ley expresamente prohíbe incluirlo" sin ese requerimiento "porque podría ser una violación de su intimidad".
Fuente: laprensa.com
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