Luciano Galletti fue trasplantado en el Instituto de Nefrología Nephrology de Buenos Aires por una insuficiencia renal que lo mantiene fuera de las canchas desde 2009, cuando se encontraba en el Olympiakos de Grecia. "Mi papá es el donante porque hicimos los estudios de compatibilidad y salió todo bien. También fue deportista, y su riñón está en muy buen estado", señaló antes de la operación.
Una vez concretada la intervención, los médicos se mostraron satisfechos por el trasplante y la evolución de Galletti. “Los pacientes han estado estables, el órgano se adaptó perfectamente a Luciano”, aseguró la doctora Olga Guardia, jefa de Pre-Trasplante. “Están en un área de cuidados intensivos, no porque estén en riesgo su salud sino porque necesitan cuidados muy estrictos”, explicó la médica que vio de muy buen humor a Luciano y a su padre.
“Esperamos que en diez días se pueda ir a su casa. Pero eso se ve día a día”, fueron las palabras positivas de Guardia después de concretarse el trasplante. “La vida del receptor va a cambiar bastante. Va mejorar su calidad de vida notablemente”, sentenció con alegría.
Galletti había asegurado con anterioridad: “Los médicos me dijeron que si todo está bien puedo volver a jugar al fútbol de manera profesional". "El último partido lo jugué con casi 20 de presión. Por suerte, tengo las puertas abiertas de Estudiantes para irme a entrenar con ellos", fueron las últimas palabras de Luciano antes de lograr ser trasplantado con éxito.