Una cruz procesional conservada por las monjas dominicas del Monasterio Santa Catalina de Siena acompañará la misa que presidirá León XIV en Córdoba. La pieza dorada, utilizada en las principales celebraciones de esa comunidad, fue elegida por los responsables de organizar los elementos litúrgicos.
Aunque las religiosas no tienen registros de su adquisición, calculan que tiene más de un siglo de antigüedad. Habitualmente está presente en Pascua, la festividad de Santa Catalina y las profesiones solemnes.
Cómo llegó a la celebración papal
Javier Berdenelli y Pablo Márquez se contactaron con el monasterio para solicitar el acondicionamiento de cálices y ornamentos. Al preguntar por una cruz procesional, las hermanas presentaron esta pieza.
Para la comunidad, su significado también está en la orientación de la imagen de Cristo, que permite contemplar su rostro a quienes marchan detrás. “Caminamos detrás de Él y lo vamos mirando a Él, peregrinamos mirándolo a Él”, explicó sor Mercedes.
La elección permitirá que un símbolo habitual de la vida del monasterio forme parte de la celebración papal.