La aparición de un chajá en el corazón de barrio Candioti rompió con la rutina urbana y encendió la curiosidad de los vecinos de la ciudad de Santa Fe. El ave fue vista en la esquina de las calles Chacabuco y Sarmiento.
Ante el asombro generado por las dimensiones del animal y su presencia en la vía pública, el ornitólogo Pablo Capovilla analizó la situación y aportó detalles clave sobre el comportamiento de esta especie emblemática de la región.
Un gigante de los humedales fuera de su hábitat
El chajá (Chauna torquata) es una de las aves más representativas de los ecosistemas acuáticos del litoral. Según detalló Capovilla, se trata de una especie predominantemente herbívora que habita en zonas de aguas poco profundas.
"Es una de las aves más grandes herbívoras que tenemos en nuestra fauna, en nuestra zona", destacó el especialista.
Capovilla explicó que el ave puede alcanzar casi un metro de altura y que, durante las estaciones no reproductivas como el otoño y el invierno, suele agruparse en grandes bandadas que superan los cien individuos. Su nombre popular deriva directamente de la particularidad de sus potentes vocalizaciones.
Crecida de los ríos y colisiones urbanas: ¿por qué llegó a la ciudad?
El desplazamiento de una especie propia de zonas palustres hacia el pavimento de la ciudad responde a dinámicas climáticas y territoriales. Capovilla remarcó que las variaciones en el nivel de los ríos impactan de forma directa en el comportamiento y movimiento de la avifauna.
"Los ríos están creciendo y al crecer, al subir el nivel del agua, van cambiando los ambientes. Esta especie es herbívora, y tal vez necesita ese tipo de humedal con poca agua y, al crecer, se queda sin ese tipo de humedal; entonces tiene que moverse", señaló el ornitólogo.
A la creciente de las aguas se suman otras situaciones en su hábitat de origen, como la irrupción de perros en las lagunas que asustan a las colonias de aves. En su intento por desplazarse de un ambiente natural a otro, muchas aves se ven forzadas a sobrevolar la zona urbana.
"En sus movimientos que van de un humedal a otro, de un ambiente a otro, a veces se encuentran con las ciudades y a veces terminan mal", indicó Capovilla, agregando que cables, antenas y edificios representan obstáculos críticos, sobre todo en días con escasa visibilidad o condiciones nubladas.
Frente a las especulaciones sobre si el ejemplar observado podría haber sido mantenido en cautiverio de manera ilegal, el especialista aclaró que las observaciones visuales no mostraron signos de domesticación ni alteraciones físicas en su plumaje.
Capovilla subrayó, además, que su caza constituye un delito ambiental.
Recomendaciones y protocolo ante un avistamiento
En caso de encontrar un ave silvestre en la vía pública o en patios particulares, el especialista recomendó no intentar capturarla por cuenta propia. Al igual que otras especies de la fauna local como el tero o el gallito de agua, el chajá cuenta con mecanismos de defensa naturales.
"Tiene como unas púas, unas chuzas en la esquina de las alas que le sirven para asustar a sus depredadores", advirtió Capovilla, explicando que su manipulación requiere técnicas especializadas para evitar lesiones tanto en las personas como en el propio animal.
Ante un avistamiento en el área urbana, las pautas principales son:
Guardar la distancia: Dejar tranquilo al animal y evitar estresarlo.
Resguardar a las mascotas: Alejar inmediatamente a perros y gatos del sector donde se encuentra el ave.
Dar aviso a las autoridades: Comunicarse de inmediato con el número de emergencias 911 para que se dé intervención a la Policía Ecológica, personal capacitado para el rescate y traslado seguro de la fauna silvestre.