Ocurrió en la madrugada de este jueves en el barrio privado. Además, una segunda vivienda también habría sido atacada por los mismos delincuentes.
Hoy - Avances del viceministro de Economía
Miércoles 30 de Mayo de 2012 - 07:49 hs
Un hombre de Kicillof controlará las operaciones del sector eléctrico
Está previsto que hoy se designe como gerente general de Cammesa a Juan Manuel Abud. Es la firma administradora del mercado maorista. Comienza una nueva disputa de poder con los hombres de De Vido
El sector eléctrico será hoy testigo de un nuevo avance de La Cámpora, la organización política que fundó Máximo Kirchner, sobre un espacio de poder. Es porque la reunión de directorio que celebrará Cammesa, la empresa mixta que administra al mercado de la electricidad, tiene todo listo para designar a Juan Manuel Abud como nuevo gerente general.
La llegada del joven abogado al organismo encargado de los despachos de energía a nivel nacional decide quién vende, cuándo y a quién; se encarga de los cobros y los pagos no sólo implica un desembarco estratégico de La Cámpora en un sector neurálgico para el funcionamiento del país. También da el puntapié inicial a un repliegue, obligado, del ministro de Planificación, Julio de Vido, al frente de Cammesa.
En los papeles, la compañía administradora del mercado eléctrico un producto de los años 90 es un ente pentacefálico, dado que en su directorio tienen representación el Gobierno, a través de la Secretaría de Energía, y los principales actores privados del segmento: generadores, como Endesa, AES y Sadesa; transportadores (la principal empresa del segmento es Transener), distribuidores, como Edenor, Edesur, y Edelap, y grandes consumidores, como siderúrgicas y cerealeras, entre muchos otros. Pero desde la llegada del kirchnerismo al poder, en 2003, respondió en los hechos a los designios de De Vido.
Abud no es un hombre más dentro de la agrupación kirchnerista, sino un elemento distinguido debido a que se convirtió en los últimos meses en una de las espadas preferidas del viceministro de Economía, Axel Kicillof. Su carrera maratónica así lo atestigua: en los primeros días de este año, paradoja mediante, el vicepresidente Amado Boudou por aquellos días la presidenta Cristina Fernández hacía uso de su licencia por el cáncer de tiroides finalmente descartado firmó el decreto que designó al abogado camporista como vocal del ENRE, el ente que regula al sector. Ese organismo está intervenido y su presidente es Mario de Casas, un ex cobista que tomó con agrado el brazo de De Vido después del conflicto por la resolución 125 y el voto no positivo del ex vicepresidente.
En abril, Abud desembarcó en YPF como una de las figuras de la intervención, que en los papeles lideró el ministro de Planificación pero que en la práctica tuvo el toque de Kicillof. Allí estuvo a cargo de la dirección de Recursos Humanos.
El funcionario se filtra a través de una hendija que dejó abierta el propio De Vido. Históricamente, el gerente general de Cammesa fue Luis Beuret, que está en uso de una licencia por su promoción política al cargo de subsecretario de Energía Eléctrica de la Nación. El salto a ese escalafón le valió, más tarde, alcanzar la presidencia de Cammesa.
Kicillof mira con profundidad al sector eléctrico desde principios de año, y en especial a la empresa que administra al mercado. Uno de las iniciativas en danza contempla tomar el control total del organismo es decir, eliminar la voz y el voto de las asociaciones que integran el directorio y unificarlo con Transener, la transportadora de Pampa Energía.
Fuentes privadas de diálogo frecuente con funcionarios sostienen que tras el ingreso en YPF quedó en stand by cualquier intento por nacionalizar otras compañías. Pero están en marcha alternativas para intervenir de cerca en el mercado.
El Gobierno tomó esa decisión luego de una gresca con el sector privado que ocurrió en enero. Cammesa les informó que bajaría de $ 30 a $ 12 el precio del megawatt (Mw) por la potencia (el premio a la disponibilidad de generación) que recibían. Las asociaciones decidieron por primera vez no aprobar la programación estacional una especie de hoja de ruta del sistema de Cammesa.
La llegada del joven abogado al organismo encargado de los despachos de energía a nivel nacional decide quién vende, cuándo y a quién; se encarga de los cobros y los pagos no sólo implica un desembarco estratégico de La Cámpora en un sector neurálgico para el funcionamiento del país. También da el puntapié inicial a un repliegue, obligado, del ministro de Planificación, Julio de Vido, al frente de Cammesa.
En los papeles, la compañía administradora del mercado eléctrico un producto de los años 90 es un ente pentacefálico, dado que en su directorio tienen representación el Gobierno, a través de la Secretaría de Energía, y los principales actores privados del segmento: generadores, como Endesa, AES y Sadesa; transportadores (la principal empresa del segmento es Transener), distribuidores, como Edenor, Edesur, y Edelap, y grandes consumidores, como siderúrgicas y cerealeras, entre muchos otros. Pero desde la llegada del kirchnerismo al poder, en 2003, respondió en los hechos a los designios de De Vido.
Abud no es un hombre más dentro de la agrupación kirchnerista, sino un elemento distinguido debido a que se convirtió en los últimos meses en una de las espadas preferidas del viceministro de Economía, Axel Kicillof. Su carrera maratónica así lo atestigua: en los primeros días de este año, paradoja mediante, el vicepresidente Amado Boudou por aquellos días la presidenta Cristina Fernández hacía uso de su licencia por el cáncer de tiroides finalmente descartado firmó el decreto que designó al abogado camporista como vocal del ENRE, el ente que regula al sector. Ese organismo está intervenido y su presidente es Mario de Casas, un ex cobista que tomó con agrado el brazo de De Vido después del conflicto por la resolución 125 y el voto no positivo del ex vicepresidente.
En abril, Abud desembarcó en YPF como una de las figuras de la intervención, que en los papeles lideró el ministro de Planificación pero que en la práctica tuvo el toque de Kicillof. Allí estuvo a cargo de la dirección de Recursos Humanos.
El funcionario se filtra a través de una hendija que dejó abierta el propio De Vido. Históricamente, el gerente general de Cammesa fue Luis Beuret, que está en uso de una licencia por su promoción política al cargo de subsecretario de Energía Eléctrica de la Nación. El salto a ese escalafón le valió, más tarde, alcanzar la presidencia de Cammesa.
Kicillof mira con profundidad al sector eléctrico desde principios de año, y en especial a la empresa que administra al mercado. Uno de las iniciativas en danza contempla tomar el control total del organismo es decir, eliminar la voz y el voto de las asociaciones que integran el directorio y unificarlo con Transener, la transportadora de Pampa Energía.
Fuentes privadas de diálogo frecuente con funcionarios sostienen que tras el ingreso en YPF quedó en stand by cualquier intento por nacionalizar otras compañías. Pero están en marcha alternativas para intervenir de cerca en el mercado.
El Gobierno tomó esa decisión luego de una gresca con el sector privado que ocurrió en enero. Cammesa les informó que bajaría de $ 30 a $ 12 el precio del megawatt (Mw) por la potencia (el premio a la disponibilidad de generación) que recibían. Las asociaciones decidieron por primera vez no aprobar la programación estacional una especie de hoja de ruta del sistema de Cammesa.
Fuente: cronista.com
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