La música y las danzas volverán a reunir a las familias de Guadalupe en una noche que también busca ayudar. El Festival de Folklore Unidos por San Pablo prepara su décima edición en la plaza Gregoria Matorras, con una propuesta que combina artistas, encuentro barrial y solidaridad.
La cita será el sábado 7 de noviembre, desde las 21, en Castelli 671, entre Patricio Cullen y Antonia Godoy. La entrada será libre y gratuita: los organizadores invitan a colaborar con pañales y/o alimentos no perecederos para Cáritas, mientras que lo recaudado en el buffet contribuirá a financiar el campamento anual del grupo scout San Pablo.
“Primero con una peña y después nos animamos a cruzar la plaza”, recordó María Esther, integrante de la organización, contó al movil de Valentín González para LT10. Aquella iniciativa fue creciendo hasta convertirse en un festival que este año llega a su décima edición.
Música, danzas y propuestas para compartir
La programación anunciada reúne a Cordiales, Indi Zabala, Rodrigo González, Rejunte Chango, Gabriela Roldán y Sol Nuestro. También participarán la Academia de Danzas Alba y la Compañía Folklórica Yapeyú.
Además de los espectáculos, habrá feria de artesanos y emprendedores, sorteos y servicio de buffet. La invitación es a compartir una noche cultural en la plaza y acompañar el trabajo que sostienen los chicos, sus dirigentes y las familias.
María Esther explicó que el encuentro tiene tres objetivos: el solidario, el cultural y la recaudación para el campamento. La colaboración con el buffet permitirá ayudar a pagar la salida anual a Córdoba, prevista para la primera semana de enero.
“Siempre los padres preparan cosas muy ricas y económicas”, destacó. Detrás de esa tarea también hay una forma de aprender a trabajar juntos: “Los chicos trabajan para ellos mismos y para sus compañeros”.
Un grupo con 55 años de historia
San Pablo cumplió 55 años el 3 de octubre y actualmente está integrado por 130 chicos y jóvenes de entre 7 y 21 años, junto con un plantel de 30 dirigentes. A ellos se suma un comité de padres que acompaña las actividades y colabora en los campamentos con la cocina y la infraestructura.
“La vida scout comienza desde chiquito aprendiendo valores”, explicó Pablo, uno de los dirigentes. El juego, el respeto y la integración familiar forman parte de una propuesta que encuentra en la naturaleza un espacio para llevar esos aprendizajes a la práctica.
“Todo ese juego se traduce en campamento, en salidas, en actividades de servicio a la comunidad”, señaló. El festival reúne esas experiencias en una misma noche: los chicos trabajan por su campamento, las familias acompañan y el barrio puede sumarse con una donación para Cáritas.