Un auto diseñado y construido en Santa Fe obtuvo el primer puesto en la categoría Artesanía Argentina de Autoclásica, la exposición de vehículos clásicos y antiguos que se desarrolla en el Hipódromo de San Isidro. Se trata del Helguero Ford Barchetta 1976, un deportivo abierto que combina fabricación artesanal e inspiración en los modelos de competición de los años 50 y principios de los 60.
Detrás del reconocimiento hay una historia que comenzó en 1974, cuando Oscar Helguero estudiaba en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y empezó a diseñar sus primeros automóviles. Aquella inquietud se convirtió en un oficio, un taller y un proyecto familiar que hoy comparte con sus hijos.
“Con el correr del tiempo eso se convirtió en fabricarlos, conseguir clientes que confiaran en mí”, recordó en díalogo con LT10. A los 74 años, el creador de Helguero Sport destacó la continuidad de ese trabajo en su familia y la satisfacción de recibir un premio por una de sus construcciones.
El vehículo distinguido pertenece a una serie de apenas tres unidades: una se exportó, otra se vendió desarmada y la tercera es la que participó de la muestra. Antes de ese modelo, el taller ya había construido una berlineta; después llegarían otros desarrollos.
Helguero explicó que la Barchetta “está inspirada en los autos que corrieron, por ejemplo, en Le Mans en los años 50, principios del 60”. Esa referencia se traduce en un deportivo bajo y liviano, con chasis de tubos de acero reticulado y una carrocería que combina plástico reforzado y aluminio.

Tiene motor delantero Ford de seis cilindros 221, tracción trasera y una caja ZF de cuatro marchas, recuperada de un vehículo donante. La elección de esa transmisión respondió tanto a su adaptación mecánica como a su carcasa de aluminio, que permite reducir el peso.
“Es un auto que pesa 800 kilos”, precisó. Aunque está patentado y puede circular, su diseño abierto lo orienta principalmente a paseos y encuentros de automóviles. “No se adapta al uso diario; sí a paseos y a eventos”, aclaró.
El premio también fue una celebración colectiva. El vehículo viajó junto a otros siete autos de la Escudería Santafesina de Automóviles Antiguos, que compartieron un estand en la exposición. Helguero subrayó que la participación fue posible gracias al respaldo institucional y logístico del club.
“En principio es para la escudería, es para todos, somos un grupo muy unido, muy divertido también”, expresó sobre el reconocimiento. La noticia llegó el domingo, casi sobre la hora de la premiación, y desde entonces generó consultas y repercusiones.
El traslado demandó varios días de trabajo, vehículos de apoyo y la colaboración de distintas personas. Por eso, el asado que quedó pendiente como festejo todavía deberá esperar. “Nos estamos recuperando porque fue un trajín muy grande”, contó.
En el taller, la actividad continúa con una modalidad que conserva el vínculo directo entre quien encarga un auto y quienes lo construyen. “Nosotros generalmente trabajamos por encargo”, explicó Helguero.
Entre los modelos que pueden fabricar en pequeñas series figuran un vehículo cerrado de dimensiones reducidas, uno abierto como el premiado y una cupé similar al Cobra Daytona. También reciben pedidos especiales para desarrollar otros autos o reconstruir vehículos históricos.
Oscar trabaja con sus hijos Agustín y Juan Ignacio, mientras que Álvaro también participa en algunas tareas. Esa continuidad familiar permite sostener una producción en la que cada proyecto exige resolver detalles de diseño, materiales y mecánica.
Durante la entrevista, Helguero evitó dar un precio general para sus trabajos: el costo cambia según los componentes elegidos y su procedencia. Incorporar un motor importado, por ejemplo, modifica considerablemente el presupuesto.
“Son muchas horas de trabajo”, resumió. Y explicó que el valor de estas construcciones responde “al desarrollo, por el tiempo de trabajo, por el tipo de mano de obra que se necesita”.
La Barchetta premiada ya regresó a Santa Fe. En la exposición despertó el interés de visitantes extranjeros, entre ellos peruanos y paraguayos, que se acercaron a conocer sus características. Para Helguero, el reconocimiento dejó, además, la alegría de haber compartido el recorrido con sus compañeros de la escudería: “Todo fue muy feliz, muy lindo, entre amigos, extraordinario lo que ha pasado”.