Colón atraviesa su peor momento en lo que va de la temporada. La derrota 2-0 ante Godoy Cruz en Mendoza significó la tercera caída consecutiva y profundizó una crisis que ya no puede explicarse solamente desde los resultados. El Sabalero perdió funcionamiento, confianza y respuestas futbolísticas justo en el tramo más importante de la Primera Nacional.
La racha adquiere todavía mayor gravedad porque dos de esas derrotas fueron ante rivales directos en la pelea por los primeros lugares. Primero fue Morón, que lo venció y se alejó en la tabla, y luego Godoy Cruz, que volvió a golpearlo en Mendoza. En el medio, la caída ante Racing de Córdoba terminó de completar una seguidilla que hizo que Colón pasara del tercer al sexto puesto.
Y eso tiene consecuencias concretas.
Un Reducido que hoy comenzaría cuesta arriba
Si la fase regular terminara hoy, Colón debería afrontar la primera instancia del Reducido en condición de visitante y a partido único. El escenario sería todavía más complejo: al Sabalero no le alcanzaría con empatar, ya que debería conseguir una victoria para avanzar.
El rival que tendría actualmente sería Atlanta, en el estadio León Kolbowski.
Más allá de que todavía quedan fechas por jugar y que la tabla puede modificarse considerablemente, la fotografía actual muestra hasta qué punto Colón perdió terreno en muy poco tiempo. Hace apenas algunas jornadas, el equipo estaba instalado entre los protagonistas y se ilusionaba con pelear por el primer puesto. Ahora debe preocuparse por recuperar posiciones para no afrontar el Reducido desde una situación desfavorable.
Delfino mantiene el optimismo, pero el equipo genera dudas
Iván Delfino intentó después de la derrota ante Godoy Cruz transmitir tranquilidad. El entrenador sostuvo que el equipo va a recuperarse, que encontrará nuevamente su nivel y que todavía hay tiempo para terminar bien el torneo.
El problema es que la realidad futbolística no acompaña ese mensaje.
Colón aparece desconcertado, con menor confianza y con una merma evidente en su rendimiento. El equipo que durante buena parte del campeonato había encontrado una identidad hoy parece no saber cómo resolver los partidos cuando las cosas se complican.
También hay una cuestión anímica que no puede pasarse por alto. Tres derrotas consecutivas dejan marcas, especialmente cuando dos de ellas llegan ante adversarios que compiten por los mismos objetivos. El equipo empieza a jugar con mayor presión, y cada nuevo golpe profundiza las dudas.
Una caída que enciende todas las alarmas
Lo más preocupante no es solamente haber perdido nueve puntos. Es cómo los perdió Colón y en qué momento.
El Sabalero llegó a la recta decisiva con la posibilidad de pelear arriba y ahora necesita reconstruirse. La pelea por el primer lugar, aunque todavía pueda sostenerse desde la matemática, parece mucho más lejana desde lo futbolístico.
Por delante quedan fechas suficientes para cambiar la historia, pero Colón necesita reaccionar rápidamente. Debe recuperar jugadores, encontrar funcionamiento y, sobre todo, volver a ganar.
Porque si algo dejó claro esta racha es que el margen de error se achicó considerablemente.
Colón todavía está dentro del Reducido, pero hoy lo estaría afrontando en condiciones desfavorables. Y para un equipo que durante buena parte del torneo soñó con pelear por el ascenso desde los primeros lugares, haber pasado del tercer puesto al sexto en tan poco tiempo representa una señal de alarma que ya no puede ignorarse.
Delfino confía en que su equipo va a levantarse. Ahora necesita que esa confianza se transforme rápidamente en respuestas dentro de la cancha.