La inminente sentencia en la causa Maros, prevista para este jueves tras el cierre de los alegatos, volvió a poner en primer plano la protección de quienes contratan paquetes turísticos. El caso reúne a familias damnificadas y a pasajeros que llegaron a quedar varados en el exterior.
El debate se produce en un escenario diferente al que existía cuando ocurrieron los hechos investigados. El DNU 70/2023 derogó la normativa que regulaba a las agencias de viajes y dejó sin efecto requisitos como el registro nacional, la intervención de personal idóneo y otras condiciones destinadas a respaldar a los clientes.
Fabricio Meglio, integrante de la Asociación Santafesina y Entrerriana de Agencias de Viajes y Turismo, explicó en LT10 que la apertura permitió incorporar nuevas formas de comercialización, pero también facilitó el ingreso de personas sin experiencia. Ante la pregunta sobre quién puede ofrecer estos servicios actualmente, respondió de manera directa: “Cualquiera puede ser un operador turístico”.
“Siempre hubo improvisados. Ahora, hoy en día, hay una libertad de acceso a la comercialización de la que estos improvisados están sacando provecho”, advirtió. Según explicó, el consumidor es el primer perjudicado cuando contrata mediante perfiles sin antecedentes, estructuras comerciales desconocidas o números de teléfono que desaparecen después del pago.
Meglio recordó que el régimen anterior tampoco representaba una garantía absoluta, pero imponía condiciones que permitían conocer quién estaba detrás de cada empresa. “Había una serie de requisitos que amparaban antes y después de un viaje”, señaló.
Sobre el caso Maros, indicó que la empresa contaba formalmente con una persona idónea. Sin embargo, aclaró: “Había un idóneo, pero simplemente era una persona que técnicamente cumplía una función en la administración; en los papeles, simplemente”.
Con la eliminación del registro estatal, sostuvo, el vínculo quedó sujeto principalmente a las condiciones pactadas entre las partes. “Hoy, al no estar eso, vuelvo a decir, no existe ni ese amparo previo y posterior para el cliente”, afirmó. Asimismo, agregó que la contratación “termina siendo una comercialización entre privados”.
Cómo reconocer una oferta segura
Meglio recomendó revisar los antecedentes, la estructura, los responsables y la experiencia de la empresa antes de realizar cualquier pago. También mencionó el registro administrado por la Federación del sector, donde las agencias pueden informar esos datos y acceder a un sello de calidad.
El representante aclaró que las críticas por competencia desleal no apuntan contra compañías extranjeras o nuevos canales de venta que operen legalmente. El principal problema, explicó, son las cuentas falsas que utilizan imágenes atractivas, precios tentadores y promesas difíciles de comprobar.
“Las agencias de viajes no somos los perfiles de redes sociales que publican grandes ofertas o que te prometen grandes cosas cuando, en definitiva, son perfiles falsos”, remarcó.
Ante las promociones del Travel Sale, recomendó ingresar directamente al sitio oficial de la campaña y buscar allí las empresas y servicios participantes. La advertencia apunta a publicaciones que utilizan el nombre del evento sin formar parte de la propuesta autorizada. “No entra cualquier improvisado”, sostuvo sobre la plataforma oficial.
Además, aconsejó comparar los precios antes de contratar y desconfiar cuando una propuesta aparece muy por debajo de los valores ofrecidos por el resto del mercado. “Hoy, cualquier interesado en viajar tiene todos los medios para informarse a quién le va a comprar”, aseguró.
Meglio también rechazó que el régimen anterior constituyera un monopolio de las agencias. “Había un registro de más de 25.000 agencias. No es un monopolio”, argumentó. Luego enumeró las exigencias que debían cumplir: “Había que cumplir requisitos fiscales, antecedentes, administrativos, de conocimiento, de idoneidad”.
Para el dirigente, esos controles no eliminaban por completo la posibilidad de una estafa, pero ofrecían mayores herramientas para prevenirla y reclamar posteriormente. “Eso a la gente le daba una tranquilidad, no una garantía, pero sí le daba al mercado mayor tranquilidad”, concluyó.