Este fin de semana, Lisandro, el joven santafesino de 21 años cuya historia conmovió a la provincia tras sobrevivir a un episodio de muerte súbita provocado por el Síndrome de Brugada, se someterá a su tercer implante de células madre. Verónica Varela, su madre, dialogó con el Móvil de LT10 para relatar los enormes avances neurológicos y motrices de su hijo, pero advirtió que aún no logran reunir la totalidad del dinero necesario para costear este tramo de la terapia, por lo que apelan una vez más a la solidaridad colectiva.
La evolución del joven en apenas nueve meses y con solo dos implantes realizados ha sido calificada como asombrosa, permitiéndole ahora comer por sus propios medios e incluso utilizar un bipedestador para ponerse de pie, dejando atrás el estado de postración absoluta. Su madre detalló los pasos a seguir tras la intervención de este fin de semana: "Ahora venimos con el implante, el tercer implante y después nos no sabemos. El médico va a evaluar si necesita un refuerzo, pero a la vez hay otra medicación que nos recomendaron que es para el Alzheimer, que sirve para reforzar las neuronas".
Pese a los notorios progresos, el factor económico representa el principal obstáculo para la familia, dado que cada sesión del tratamiento de células madre tiene un valor de 8.000 dólares. Aunque todavía restan reunir unos 8 millones de pesos, Verónica mantiene intactas las esperanzas de alcanzar la meta mediante la campaña que solicita una transferencia voluntaria de solo 1.000 pesos al alias vero.colores (a nombre de Verónica Viviana Varela): "En total, ahora con el dólar son 12 millones de pesos que todavía nos falta llegar, pero estoy segura que vamos a llegar".
La falta de respaldo legal y de cobertura por parte de los sistemas de salud agrava la situación de los pacientes que requieren estas terapias alternativas. En el caso de Lisandro, si bien cuentan con la obra social Jerárquicos, esta no contempla los tratamientos fuera de su cartilla ni los traslados cotidianos para su rehabilitación domiciliaria. Según explicó Varela, "tenemos Jerárquicos, pero lo que no nos cubre, por ejemplo, cosas como salir afuera, porque tiene internación domiciliaria y eso tenemos que cubrirlo nosotros, excepto que sea una urgencia que traslada una ambulancia", obligándolos a costear remises particulares para asistir a especialistas indispensables como la fonoaudióloga.