Lo concreto es que en lo que va de la gestión de Iván Delfino, Colón sumó su tercera victoria consecutiva en igual cantidad de partidos dirigidos por el entrenador. Con esta racha de efectividad pura, el Sabalero quedó como escolta junto a Morón (que cuenta con mejor diferencia de gol y un partido pendiente), ratificando una dinámica de sumar de a tres que caracteriza esta etapa por sus resultados altamente positivos.
Sin embargo, más allá de la cosecha de puntos, todavía no aparece el rendimiento descollante que se espera de un equipo con la explícita ambición de pelear por el ascenso.
Victorias pragmáticas, efectividad y el sufrimiento ante San Miguel
El trámite del último encuentro volvió a dejar al descubierto esta dualidad. Colón estuvo desbordado en los últimos minutos ante San Miguel; si bien fue una victoria legítima, no terminó siendo del todo justa por lo mostrado por ambos en el desarrollo. En el análisis del ciclo, el camino ha tenido constantes parecidas: en el debut se abrió el marcador más allá de haber sido levemente superior a San Telmo mediante un polémico penal sin un rendimiento convincente, mientras que ante Patronato el primer tiempo resultó desconcertante, siendo desbordado por un rival en zona de descenso en la Zona B.
Tanto contra el equipo paranense como frente a San Miguel, el partido se terminó destrabando de la misma manera: con un golazo de Agustín Toledo que le dio aire al resultado. Esta repetición de patrones evidencia que los resultados no se condicen tanto con el rendimiento del equipo, aunque la efectividad matemática siga siendo la de un gran candidato al título.
Materia pendiente de cara al tramo final por el objetivo máximo
Gracias a esta seguidilla, el conjunto del Viejo Delfino se le arrimó a Morón y le metió presión directa a Ferro, poniéndose a solo cuatro puntos —más allá de que el equipo de Caballito jugará este lunes ante All Boys con la chance de estirar nuevamente la ventaja—.
Sin embargo, desde la faceta colectiva el equipo todavía no convence ni logra el despegue futbolístico necesario. Esa es, sin dudas, la gran materia pendiente que tiene Iván Delfino para encarar el tramo decisivo de una temporada donde no hay margen de error ni lugar para dudas en busca del gran objetivo del ascenso.