La Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (FICH-UNL) es sede del conversatorio "Fenómeno de El Niño: cambio climático y gestión del riesgo hídrico". El encuentro reunirá a especialistas de referencia para abordar el desarrollo del evento climático, las previsiones de lluvias para la región y las estrategias de gestión de riesgo.
En el panel disertarán la Dra. Gabriela Müller, docente e investigadora del Centro de Estudios de Variabilidad y Cambio Climático (CEVARCAM-FICH-UNL) y del Conicet; el Ing. Carlos U. Paoli (FICH-UNL) y el Ing. Nicolás Mijich, en representación del Gobierno de la Provincia de Santa Fe. La actividad estará moderada por el decano de la casa de estudios, Ing. Felipe Franco.
En su visita a LT10, la doctora Müller explicó que El Niño ya se encuentra en fase de desarrollo activo. "Se trata de un fenómeno acoplado entre el océano y la atmósfera. No es solo el calentamiento de la superficie del océano Pacífico ecuatorial, sino una alteración a gran escala que modifica los patrones globales de temperatura y precipitación", precisó la especialista.
Respecto a por qué aún no se registran precipitaciones de magnitud en la región central del país, la investigadora aclaró que el proceso requiere tiempo de evolución. "El océano tiene un comportamiento más lento que la atmósfera. Sin embargo, los indicadores climáticos ya cumplen los parámetros formales para confirmar que el evento está en marcha", sostuvo. Como primer indicio en el cono sur, citó las intensas nevadas registradas en la cordillera de los Andes y las lluvias en la zona central de Chile.
Proyecciones e impacto del cambio climático
Consultada sobre el momento de mayor impacto para la provincia de Santa Fe y el sudeste de Sudamérica, Müller indicó que los modelos globales muestran una alta concordancia. "Existe un 80% de probabilidad de que sea un evento de intensidad muy fuerte. Por los registros históricos, como el precedente de 2015-2016, los máximos impactos en nuestra región se concentran hacia el final de la primavera y durante el verano, cuando el fenómeno alcanza su etapa madura", detalló.
No obstante, la investigadora advirtió que la intensidad del índice no siempre se traduce de forma lineal en el volumen de agua caído, ya que intervienen otros factores moduladores en los océanos Índico y Atlántico que pueden potenciar o atenuar los efectos.
En relación con el calentamiento global, la meteoróloga remarcó que el cambio climático exacerba los eventos extremos. "Al estar más caliente, la atmósfera retiene mayor cantidad de vapor de agua. Esa humedad funciona como combustible para tormentas más severas y excesos hídricos", explicó.