La Iglesia argentina ha comenzado a trabajar intensamente en la organización de la visita apostólica del Papa León XIV a la Argentina en noviembre próximo. Tras la confirmación del viaje que también abarcará Uruguay y Perú, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) ha acelerado la creación de la estructura organizativa que coordinará los detalles de este evento pastoral significativo.
Desde hace dos meses, equipos multidisciplinarios se encuentran dedicados a definir la narrativa, el itinerario litúrgico y los esquemas operativos necesarios para la recepción del Papa. La misión institucional busca articular las tareas con la Santa Sede y las diferentes áreas del Gobierno Nacional para asegurar la logística del evento.
Conducción episcopal y áreas de trabajo
Para liderar la preparación del viaje papal, la CEA ha formado una Comisión Nacional bajo la presidencia de monseñor Marcelo Colombo, integrada por los obispos Raúl Pizarro, Jorge García Cuerva, Jorge Eduardo Scheinig y Alejandro Musolino, junto a los sacerdotes Matías Taricco y Máximo Jurcinovic. Este grupo tiene la responsabilidad de establecer los criterios generales y supervisar el desarrollo del viaje.
Simultáneamente, la ejecución operativa estará a cargo de un Equipo Coordinador General que incluye a Mons. Raúl Pizarro en la Coordinación General, Pbro. Matías Taricco en la Dirección Operativa, y Cdor. Pablo Sabatté como Gerente de Proyecto.
El trabajo técnico se organiza en seis áreas específicas: Comunicación (Pbro. Máximo Jurcinovic), Logística e Infraestructura (Dr. Gonzalo Zabala), Voluntarios (Dr. Federico Desteffaniz), Eventos y Liturgia (Lic. Pedro Inzaurraga y Lic. Rodrigo Martínez), Contenidos (Lic. Constanza Levaggi) y Recursos (Ing. Marcelo Cancelliere).
Las sedes confirmadas: Buenos Aires, Córdoba y Luján
El despliegue territorial incluirá Equipos Locales de Coordinación en las tres sedes principales que abarcarán la agenda del Pontífice en el país: la Ciudad de Buenos Aires, que será el centro neurálgico de las actividades institucionales y protocolares; Luján, epicentro mariano y de la piedad popular del catolicismo argentino; y Córdoba, que será un punto de encuentros multitudinarios y de la pastoral del interior del país.
Cada sede contará con su propia dirección operativa local para gestionar la asistencia de fieles, los esquemas de seguridad y los grupos de voluntariado, todo en coordinación directa con la Santa Sede.