En el aire de LT10, dialogó Roberto Álvarez, comandante de Aerolíneas Argentinas y piloto al mando del vuelo AR1971 que trasladó al plantel de la Selección Argentina y al cuerpo técnico desde la ciudad de Nueva York tras finalizar su participación en el certamen continental. Detrás de las imágenes televisivas que mostraron a los futbolistas descender por la escalinatan, existió una tripulación encargada de garantizar la seguridad de un vuelo histórico.
"Fue algo espectacular y muy emotivo. Nos enteramos la noche anterior, bastante tarde, de que nos tocaba traerlos a nosotros, porque en principio era para otra tripulación. Descansamos muy poco porque a las dos de la mañana ya salimos para el aeropuerto. El vuelo estaba programado inicialmente para las 5:00 de la madrugada y, tras algunas demoras, terminamos despegando a las 7:00 hora local", relató el comandante.
Consultado sobre el clima a bordo durante las primeras horas de viaje, Álvarez explicó que el agotamiento físico del plantel fue el factor determinante: "Al principio venían todos muertos de sueño. Llegaron al avión y lo único que querían era subir y dormirse; salimos con la cabina a oscuras. Estuvieron así la mayor parte del trayecto, hasta que ingresamos al espacio aéreo argentino".
Fue en ese instante cuando la travesía cambió de tono. "Al pasar del control de La Paz (Bolivia) al control de Córdoba, empezaron los anuncios y las felicitaciones de todos los controladores aéreos argentinos. La verdad es que la llegada al país resultó sumamente emotiva", destacó el piloto.
Respecto a la significación personal de este servicio, el comandante con 37 años de trayectoria en la línea de bandera reconoció la excepcionalidad del hecho: "Un vuelo más no es. Uno va y viene hace años, pero esto sale totalmente de lo común. Si bien ya los había llevado durante las Eliminatorias desde Madrid, traerlos en esta instancia era algo que me faltaba".
Una de las particularidades del arribo fue el ingreso directo de la aeronave a una de las zonas bajo techo del aeropuerto, maniobra que Álvarez fundamentó en la logística y las inclemencias climáticas: "El tiempo estaba bastante feo, con lluvia y techos de nubes muy bajos. La compañía o la AFA planificaron que nos remolcaran con el tractor hasta el hangar para esperar la bajada. Nosotros simplemente seguimos las indicaciones de la torre".
El vuelo contó con 85 pasajeros sobre una capacidad total de 270 asientos, espacio en el que también viajaron familiares de los futbolistas y del cuerpo técnico, como la esposa e hijos del entrenador Lionel Scaloni y los allegados del arquero Emiliano "Dibu" Martínez.
"En la última parte del viaje, cuando comenzaron a despertarse, pudimos charlar brevemente, sacarnos fotos y felicitarlos. Obviamente distendidos, pero respetando su espacio porque venían de un proceso de 50 días muy arduo y de un desgaste físico importante", concluyó Álvarez.