Los vecinos de barrio Sargento Cabral y zonas aledañas se encontraron este lunes con una sorpresa preocupante: el Centro Gallego de Santa Fe (ubicado sobre la Avenida Galicia) suspendió sus actividades y cerró sus puertas por tiempo indeterminado. La decisión, según explicaron desde la comisión directiva, responde a una sorpresiva intimación municipal que dejó a la institución en una situación de vulnerabilidad ante posibles multas.
En diálogo con LT10, Alberto López, presidente del Centro Gallego, detalló los motivos que llevaron a tomar esta determinación preventiva: "Nos llegó una cédula de la Municipalidad donde se nos exige que tenemos que fumigar. Lo que nos llamó poderosamente la atención es que nosotros ya contamos con el certificado de fumigación realizado, justamente, por el mismo municipio".
Ante el riesgo inminente de sufrir una sanción económica en un contexto de asfixia financiera, la comisión resolvió resguardar la entidad. "Decidimos parar para evitar que nos hagan una multa ahora, que sería lo último que nos faltaría. Tomamos la decisión de resguardar un poco a la institución y hoy cerramos las puertas hasta poder hablar bien con las autoridades", argumentó el dirigente.
El cierre temporal paraliza un punto clave de contención social y deportiva para el norte de la capital provincial. Según estimaciones del propio club, cerca de unas 700 personas asisten por día a las instalaciones, desde las 8 de la mañana hasta las 21 horas, para participar de talleres de la memoria, deportes y diversas actividades culturales totalmente gratuitas.
"Estamos teniendo problemas económicos como todas las instituciones. Desde diciembre no recibimos un apoyo que solíamos tener de la Municipalidad, el cual estaba destinado simplemente a pagar la luz, el agua y algunos costos fijos elevados que conlleva mantener una infraestructura antigua", describió López, quien además destacó que recientemente lograron adquirir un desfibrilador con fondos propios.
La preocupación central radica en el impacto que este parate genera en los adultos mayores y jóvenes del barrio que no tienen los recursos para costear un gimnasio privado. Aunque el municipio intentó derivar a los usuarios a otros centros recreativos, los concurrentes manifestaron su arraigo con el espacio, la infraestructura y los docentes del Centro Gallego.
Vías de solución
A pesar del malestar inicial, desde la conducción de la entidad vecinal prefieren apelar a la prudencia y confían en que la intimación responda a un error administrativo de las áreas de control de la gestión local. "Creemos que es un malentendido y esto se tiene que arreglar para el bien de todos. De nuestro lado está la mejor predisposición", manifestó López.
Finalmente, el presidente del Centro Gallego llevó tranquilidad a los socios y adelantó que ya se abrieron canales de diálogo: "Me han llamado de la Municipalidad y creo que esto va por buen camino. Queremos darle tranquilidad a la gente de que esto se va a resolver. Nosotros solos no podemos con todo, necesitamos el acompañamiento mutuo".
