El último boletín epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación encendió las alarmas en la región: los casos de tuberculosis aumentaron un 33% en la provincia de Santa Fe, posicionándola como una de las jurisdicciones más afectadas por esta patología a nivel nacional.
En diálogo con LT10, la médica neumonóloga Virginia Larivey, miembro de la Asociación Santafesina de Medicina Respiratoria, desmitificó la creencia de que se trata de una afección erradicada y explicó los factores socioeconómicos y clínicos que explican este marcado incremento.
¿Qué es la tuberculosis y cómo se contagia?
La especialista definió a la tuberculosis como una enfermedad infectocontagiosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, popularmente conocida como el bacilo de Koch.
"Se transmite de persona a persona a través de las microgotitas de flügge, que son las partículas que eliminamos al toser o estornudar. Para que se produzca el contagio, un individuo sano debe estar en contacto cercano y prolongado con una persona enferma que esté tosiendo", precisó Larivey.
Aunque en varios países desarrollados la enfermedad fue erradicada, en Argentina se mantiene con un carácter endémico debido a la imposibilidad histórica de cortar la cadena de transmisión de forma definitiva.
Los síntomas clave: Cómo diferenciarla de una gripe fuerte
Ante la confusión que suele generar en la población, la neumonóloga fue categórica al diferenciar los cuadros: la gripe es una afección aguda de pocos días, mientras que la tuberculosis presenta una evolución lenta y un deterioro físico visible.
Para encuadrar a un paciente como sintomático respiratorio, los médicos evalúan los siguientes criterios:
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Tos y expectoración: El moco presenta una coloración amarillo-verdosa (mucopurulenta) o incluso manchas de sangre, y la condición se extiende por más de 15 días.
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Pérdida de peso drástica: "El paciente con tuberculosis se ve visiblemente enfermo; puede perder hasta 10 kilos en un lapso de dos meses", advirtió Larivey.
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Sudoración nocturna: Una característica muy específica es la transpiración profusa durante la noche, al punto de llegar a mojar las sábanas.
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Otros síntomas: Fiebre persistente, decaimiento generalizado y malestar crónico.
Factores de riesgo: Hacinamiento, alimentación y la situación carcelaria
Al ser consultada sobre las causas del incremento del 33% en Santa Fe, la médica aclaró que el problema no radica en la vacunación. "La vacuna BCG, que es obligatoria y se aplica a los recién nacidos, previene las formas graves de la enfermedad (como la meningitis tuberculosa), pero no evita el contagio en la etapa adulta", subrayó.
El verdadero foco del problema se encuentra en las condiciones de vida y los determinantes sociales:
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Malnutrición y estrés: La falta de una alimentación equilibrada, las jornadas laborales extenuantes y la vorágine diaria debilitan el sistema inmunológico.
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Hacinamiento: El contagio es directo en hogares donde conviven muchas personas en una misma habitación, o en entornos laborales reducidos y mal ventilados.
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Consumo de sustancias: El abuso de drogas es otro factor que incrementa la vulnerabilidad del organismo ante el bacilo.
"Hay un mito de que la tuberculosis pertenece solo a las zonas marginales. Es verdad que allí es más prevalente por la falta de recursos y las viviendas precarias, pero también vemos muchísimos casos en personas que viven en el centro de Santa Fe, que tienen trabajos estables, pero que están mal alimentadas o bajo un pico de estrés severo", aclaró la profesional.
El crítico panorama en los penales santafesinos
Un párrafo aparte merece la situación en las instituciones penitenciarias. Larivey confirmó que existe una alta incidencia de la enfermedad en estos entornos debido a la superpoblación carcelaria.
"Si hay un interno enfermo en una celda, el bacilo se propaga con extrema facilidad por el hacinamiento y las condiciones edilicias. Esto no solo afecta a los reclusos, sino también al personal penitenciario y policial que trabaja en la custodia; tenemos muchos efectores de seguridad contagiados", alertó.
Diagnóstico simple y tratamiento gratuito
A pesar del impacto del diagnóstico, la especialista llevó tranquilidad al asegurar que la tuberculosis tiene cura y su tasa de mortalidad es baja si se detecta a tiempo.
El diagnóstico se realiza mediante una baciloscopía, un estudio rápido y de bajo costo en el que se analiza el catarro del paciente bajo el microscopio para detectar la presencia del bacilo de Koch.
Respecto al tratamiento, detalló que el Estado provincial garantiza la provisión gratuita de los medicamentos en dispensarios y hospitales públicos. La terapia es estrictamente controlada y dura un mínimo de seis meses, dividida en dos etapas:
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Fase intensiva (2 meses): El paciente toma diariamente un comprimido combinado que contiene cuatro drogas para atacar al germen y evitar que genere resistencia.
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Fase de mantenimiento (4 meses): Una vez que el paciente deja de eliminar bacilos, se continúa con dos drogas para erradicar los focos que puedan persistir en las cavernas pulmonares.
"Lo importante es que la población sepa que ante una tos con catarro de más de dos semanas de evolución, debe consultar al médico. El tratamiento es largo pero sumamente efectivo y el paciente se cura por completo", concluyó Larivey.