En un contexto marcado por la crisis económica, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) reafirma su compromiso con el territorio. La Planta de Alimentos Nutritivos, un proyecto que une el desarrollo científico de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) con una clara función social, ha visto escalar su producción de manera exponencial: de las 8.000 raciones mensuales producidas en marzo, se ha saltado a un promedio de entre 30.000 y 40.000 en la actualidad.
Emiliano Bastia, director de Innovación Social de la Secretaría de Extensión, visitó los estudios de LT10 junto a Macarena Mancebo, coordinadora de la Planta de Alimentos, y Macarena Reibel, integrante de CILSA Santa Fe, para explicar cómo funciona este engranaje solidario.
Ciencia aplicada a la mesa
Estos productos fueron desarrollados por investigadores y tienen un alto valor nutricional (están enriquecidos con vitaminas, hierro y proteínas) y cumplen con estándares de salud óptimos: "Van a observar que no tienen sellos, no tienen excesos de sodio o grasas", destacó Bastia.
También subrayó que "aún en contexto de recortes para la Universidad es una prioridad sostener estas políticas. Entendemos que el conocimiento debe traducirse en soluciones concretas para nuestra comunidad". Bastia detalló que la planta aumentó su producción no sólo por el contexto económico adverso, sino también por convenios firmados recientemente con la Municipalidad de Santa Fe (para refugios de personas en situación de calle) y el Servicio Penitenciario provincial.
La red de distribución
La clave del modelo es la llegada a los territorios mediante aliados estratégicos. "Producimos sin fines de lucro y siempre trabajamos a través de instituciones, organizaciones o municipios; no realizamos venta al público", aclaró Macarena Mancebo.
Además, la coordinadora adelantó que la versatilidad de los productos permite pensar en nuevas alianzas con instituciones de salud: "Estamos trabajando, por ejemplo, con instituciones que atienden pacientes con tuberculosis que requieren una alimentación específica y estamos abiertos a nuevos convenios, ya que la calidad nutricional de lo que producimos es muy alta".
El testimonio desde el territorio: CILSA
Para organizaciones que operan diariamente en los barrios, este soporte es fundamental. Macarena Reibel, integrante de CILSA Santa Fe, compartió la experiencia de la organización en los barrios Varadero Sarsotti y Alto Verde: "Acompañamos trayectorias educativas y brindamos viandas. La devolución de las familias es muy positiva; los productos son muy nuestros, como el guiso de lentejas, el arroz o el puré, y son muy sencillos de preparar".
Según explicó Reibel, el impacto es inmediato: "Este mes recibimos 700 raciones que son muy esperadas por las familias que acompañamos".
Cómo sumarse
La sostenibilidad de esta planta depende de un esquema mixto entre presupuesto universitario y el aporte de la ciudadanía. Cualquier persona puede convertirse en "Asociado Solidario" con un aporte mínimo de 3000 pesos mensuales, ya sea de forma regular o por única vez. Y se puede elegir a qué instituciones donar.
En la página web del programa, la UNL mantiene un registro transparente donde figuran todas las instituciones beneficiarias, los asociados solidarios y las empresas que colaboran. La web es www.unl.edu.ar/alimentosnutritivos y se puede escribir a alimentosnutritivos@unl.edu.ar.