Había llegado a Buenos Aires rodeado de cuestionamientos. Con dudas futbolísticas, con un entrenador observado y con la obligación de demostrar que todavía estaba vivo en la pelea por el ascenso. Y Colón respondió de la mejor manera: jugando un partido inteligente, golpeando en los momentos justos y mostrando una contundencia que pocas veces había exhibido en la temporada. Los relatos de Fabián Mazzi en LT10 erizaron la piel de los hinchas rojinegros.
El primer grito llegó temprano, cuando Federico Rasmussen aprovechó una pelota suelta en el área para abrir el marcador. Después sufrió. Defensores de Belgrano empujó, generó situaciones y obligó a Matías Budiño a intervenir. Sin embargo, cuando el local parecía más cerca del empate, apareció la eficacia rojinegra. Un envío detenido de Darío Sarmiento encontró a Federico Lértora y luego a Pier Barrios para el 2-0. Fue un golpe demoledor para el Dragón y una muestra de carácter de un equipo que esta vez no se quebró cuando fue superado.
La jugada que terminó de definir la historia llegó apenas iniciado el complemento. Ignacio Lago, la gran figura de la tarde, desbordó con una acción brillante y colocó un centro perfecto para Julián Marcioni, que de cabeza estampó el tercero. Ahí se terminó el partido. Colón manejó los tiempos, administró la ventaja y dejó en evidencia una versión mucho más madura y confiable que la que había mostrado en varios encuentros anteriores.
Más allá del resultado, el triunfo deja señales importantes. Porque el equipo volvió a tener contundencia ofensiva, mostró solidez en los momentos críticos y encontró en Lago al futbolista desequilibrante que necesitaba para romper partidos. Además, le permitió a Medrán tomar aire en un contexto donde los cuestionamientos crecían semana tras semana.
La goleada no asegura nada. Quedan muchas fechas y todavía hay aspectos por mejorar. Pero en una categoría tan pareja como la Primera Nacional, ganar de visitante, hacerlo con autoridad y frente a un rival complicado puede representar mucho más que tres puntos. Colón volvió a parecerse a ese equipo que estaba llamado a pelear arriba. Y después de mucho tiempo, volvió a darle motivos a su gente para soñar en grande.