Cortar una hogaza sin deformarla puede convertirse en una tarea frustrante, incluso usando un buen cuchillo. Muchas veces la miga termina aplastada, las rebanadas salen torcidas o la corteza se rompe más de la cuenta. Sin embargo, panaderos y especialistas coinciden en que existe un truco muy simple que puede cambiar por completo el resultado.
La recomendación consiste en dar vuelta el pan antes de empezar a cortarlo; es decir, colocar la base hacia arriba y la parte superior apoyada sobre la tabla. Según explican los expertos, esta posición permite que el cuchillo entre de manera más recta y estable.
La razón está en la forma natural de la hogaza. La corteza superior suele ser más curva, rígida e irregular, por lo que la hoja tiende a resbalar y ejercer presión sobre una superficie inestable. En cambio, la base es más plana y compacta, lo que facilita un corte más parejo. Además, invertir el pan ayuda a distribuir mejor la fuerza y evita que la miga —más aireada y liviana— se hunda durante el corte. El resultado son rebanadas más uniformes y menos desmoronamientos.
La herramienta adecuada
Los especialistas también remarcan la importancia de utilizar la herramienta adecuada. Anomarel Ogen, jefe de panadería, aseguró:
"Nada supera a un buen cuchillo. El pan bueno merece un buen cuchillo".
En ese sentido, los panaderos recomiendan usar cuchillos dentados y realizar un movimiento suave de vaivén, sin presionar demasiado. Para piezas grandes o muy anchas, algunos incluso aconsejan colocar la hogaza de costado para tener un mayor control y lograr láminas más precisas.