Las estadísticas, muchas veces mentirosas, podrán decir que Thiago Almada disputó 38 partidos, marcó cuatro goles y repartió dos asistencias esta temporada en Atlético de Madrid. Números para entusiasmar a Lionel Scaloni en la Selección Argentina a menos de un mes del Mundial. Sin embargo, al poner más cerca la lupa, se ve a las claras su campaña está atravesada por el poco protagonismo y por eso evalúa marcharse del Colchonero.
El surgido de Vélez apenas fue titular 17 veces. Solo 1614 minutos en cancha, menos de un tiempo por encuentro. Si bien con la camiseta de su país logró despertar elogios y ser un futbolista decisivo (cuatro tantos -un bombazo para ganarle a Uruguay- y tres asistencias -la más recordada en el baile a Brasil-) en un puesto que había quedado sensible tras la despedida de Ángel Di María, en la capital española jamás pudo afianzarse y convertirse en una pieza fija en la estructura del Cholo.
Más bien es una carta de recambio, el revulsivo que salta desde el banco de suplentes para torcer una historia esquiva o aguantar un resultado a favor a pura gambeta y desparpajo. Le sobran condiciones a Almada para marcar la diferencia en cualquier lugar en el que le den un centímetro de espacio con la pelota dominada, pero hoy juega a cuentagotas y, con 25 años, se replantea su futuro después de la Copa del Mundo, que sería la segunda de su carrera en caso de pasar el recorte definitivo.
La próxima temporada hará fuerzas para tener un rol preponderante, que los ataques pasen por sus pies. Sea en el Aleti, donde tiene un contrato XXL hasta mediados de 2030, o en otro club, pues ve con buenos ojos cambiar de aire y buscar un nuevo destino.
Pretendientes no le faltarán. De hecho, ya estuvo en los planes de Boca por su cercana relación con Juan Román Riquelme y desde hace tiempo el interés de Palmeiras. Sin embargo, ya le dejó en claro a su entorno que su primera intención es permanecer en la elite y por eso escuchará propuestas de Europa. Antes de pasar a Atlético de Madrid, Almada había dejado una huella en Francia tras su destacado paso por Lyon.