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Lunes 04 de Mayo de 2026 - 20:25 hs

Moquillo canino: cómo se contagia y por qué el frío eleva la amenaza

La enfermedad puede comenzar con fiebre, tos y secreciones nasales, pero sus signos iniciales se confunden con otras infecciones, lo que hace que el diagnóstico de laboratorio sea indispensable desde el primer momento

Actualizado: Lunes 04 de Mayo de 2026 - 20:26 hs

El aumento estacional de perros en refugios durante el verano —particularmente en regiones del hemisferio norte, donde se originan estos datos— está generando un riesgo elevado de propagación de moquillo canino, una enfermedad viral altamente contagiosa y en muchos casos mortal, según especialistas del Texas A&M Veterinary Medical Diagnostic Laboratory (TVMDL).

El hacinamiento provocado por las camadas nacidas en primavera y la mayor movilidad canina vinculada a adopciones facilita la transmisión, incluso cuando existen vacunas eficaces.

Aunque los refugios concentran situaciones de mayor exposición, los especialistas advierten que el virus también puede circular en otros ámbitos habituales, como parques, guarderías, criaderos o encuentros entre perros, donde el contacto directo favorece el contagio.

El riesgo de moquillo canino aumenta en verano —en especial en contextos donde coinciden nacimientos y mayor circulación de animales— debido a la aglomeración y la convivencia de perros de distintas edades y procedencias. La prevención y el diagnóstico temprano son fundamentales, ya que la enfermedad puede afectar no solo a perros domésticos sino también a otras especies, y no tiene cura.

A nivel global, el virus no ha sido erradicado y continúa presente tanto en poblaciones de perros domésticos como en animales silvestres, lo que lo mantiene como una amenaza persistente para la salud animal.

Qué es el moquillo canino

El moquillo canino es un virus que afecta los sistemas respiratorio, digestivo, inmunitario y, en ocasiones, el sistema nervioso, provocando cuadros neurológicos graves.

“Puede comenzar como una molestia respiratoria, pero puede desencadenar neumonía grave y otras complicaciones”, explicó Cathy Campbell, veterinaria diagnóstica del TVMDL. El virus invade el tejido linfático, especialmente el área de las amígdalas, permitiendo que se disperse a todos los órganos.

Más del 50% de los perros afectados no sobrevive a la infección, y aquellos que se recuperan pueden desarrollar secuelas neurológicas como temblores persistentes denominados corea. El virus también puede infectar hurones, mapaches y felinos silvestres, lo que representa un peligro para varias especies animales.

Según el MSD Veterinary Manual, se trata de una enfermedad de distribución global que sigue presente especialmente en contextos donde la cobertura de vacunación es irregular.

Cómo se transmite el moquillo canino

La transmisión por secreciones respiratorias es la principal vía de contagio. Tos, estornudos o ladridos pueden liberar partículas virales en el aire y afectar a perros cercanos. El contacto directo con líquidos corporales, como secreciones oculares y orina, junto al uso de objetos contaminados, como comederos y mantas, también contribuye a la propagación.

Una dificultad adicional es que los perros pueden eliminar el virus antes de presentar síntomas. “Es difícil de controlar porque la dispersión puede ocurrir antes de que sean visibles los signos clínicos; cuando aparecen, el virus ya está ampliamente circulando”, advirtió Campbell según Texas A&M University.

Incluso los perros adultos vacunados pueden infectarse, por lo que se recomienda aplicar refuerzos cada uno a tres años.

Los cachorros menores de cuatro meses son los más vulnerables, ya que la inmunidad materna disminuye antes de completar la pauta de vacunación. Campbell sugiere limitar la exposición de los cachorros a espacios públicos hasta concluir su inmunización: “Es importante ser precavido con las exposiciones tempranas, especialmente en parques para perros”.

Síntomas del moquillo canino y su identificación

Los síntomas iniciales suelen confundirse con otras enfermedades virales como la parvovirosis, la tos de las perreras o la neumonía, complicando el diagnóstico temprano.

En las primeras fases se presentan fiebre, decaimiento, pérdida de apetito, tos y estornudos. Pueden añadirse secreción nasal (clara o espesa y costrosa), dificultad para respirar, neumonía, secreción ocular, vómitos y diarrea.

Diagnóstico del moquillo canino

El diagnóstico requiere pruebas de laboratorio, ya que los síntomas coinciden con otras infecciones respiratorias. Las técnicas más frecuentes son la prueba PCR, que detecta material genético viral y permite distinguir si la exposición es por vacuna o por infección natural, y la prueba de anticuerpos para evaluar la respuesta inmunitaria.

El protocolo diagnóstico depende del estado del animal y del historial de vacunación reciente, ya que la interpretación de resultados debe considerar posibles efectos de la inmunización previa.

Prevención y recomendaciones ante el moquillo canino

El moquillo canino no tiene cura, pero la vacunación y la prevención son altamente eficaces. Los cachorros deben iniciar la vacunación entre las seis y ocho semanas de vida y continuar hasta completar el esquema recomendado por el veterinario, con los refuerzos correspondientes.

“Ninguna vacuna garantiza protección total, pero nos ha permitido controlar la enfermedad y proteger a la mayoría de los perros”, destacó Campbell para Texas A&M University.

 

Fuente: Infobae

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