Familiares de víctimas de la inseguridad se movilizaron este lunes en la Plaza 25 de Mayo de Santa Fe, en el marco del Día de las Víctimas, con fuertes reclamos por la falta de respuestas judiciales y el incumplimiento de las leyes vigentes. La jornada reunió a referentes históricos de la lucha contra la impunidad y expuso, una vez más, el impacto profundo que dejan los delitos en las familias santafesinas.
El acto volvió a poner en primer plano casos emblemáticos y el funcionamiento del sistema judicial. Entre los testimonios, se destacó el de Graciela Brondino, quien cuestionó la aplicación de la normativa actual: “La Ley de Víctimas tiene muchos puntos que no se cumplen. Yo todavía sigo recibiendo llamadas de personas que, por ejemplo, no son atendidas por el fiscal, cuando ellos tienen la obligación de hacerlo”.
En ese sentido, remarcó que el problema no es la falta de herramientas legales, sino su implementación: “Es una ley bastante completa, pero si no se concientiza a todos los actores que son importantes para ayudar a la víctima y lograr que tengan más empatía, no sirve para nada”.
Brondino también puso el foco en el impacto emocional y social que generan estos hechos: “Ese día no solo murió Marianela, sino que nos morimos nosotros también un poco”, dijo al recordar el crimen de su hija. Y agregó: “Nadie ve esos muertos anexos a la víctima principal”.
La referente relató, además, su recorrido dentro del sistema judicial, donde debió involucrarse de manera directa en la causa: “Yo me sabía de memoria los expedientes y veía las fallas que tenían”, sostuvo. Asimismo, cuestionó las demoras y la desorganización: “Ni siquiera sabían si tenían el expediente o no”.
Desde la asociación, Catalina Narváez apuntó contra la falta de justicia real, más allá de las condenas: “Se logró que se condenara a los implicados pero, ¿dónde está la justicia?”, y ejemplificó con el caso Brondino: “Perdió al esposo, perdió al hijo, quedó sola”.
Narváez también fue contundente sobre el sistema: “Si me decís justicia, yo te diría que no hay justicia”. Advirtió, además, sobre los beneficios a los condenados: “Siempre la Justicia se arregla para ir bajando las penas; ellos están vivos y nosotros tenemos que ir a llevar una flor al cementerio”.
Otro de los ejes fue el cumplimiento de la normativa. “Las leyes están para cumplirlas, pero hay que hacerlas cumplir”, señaló. Y agregó: “Si vos no hacés valer el derecho que tenés, fuiste”.
La respuesta del MPA
En paralelo, desde el Ministerio Público de la Acusación, Marina Pieretti explicó que se avanzó en herramientas para mejorar el acceso a la información: “Hemos diseñado una plataforma para que las víctimas puedan acceder desde sus casas y tener diálogo con los fiscales”.
Según detalló, ya hay unas 960 personas utilizando ese sistema, aunque reconoció que persisten desafíos: “Creo que lo primero que hace falta es empatía; muchas veces lo que más necesitan es que podamos brindarles eso de mínima”.
Pieretti también destacó el impacto de la ley de recompensas en causas complejas: “En muchos casos donde son NN es muy importante; se han resuelto casi cinco o seis casos a través de las recompensas”.
La jornada dejó en evidencia una tensión persistente: mientras el Estado intenta incorporar herramientas tecnológicas, las víctimas siguen reclamando respuestas más rápidas, cercanas y efectivas. En la plaza, el mensaje fue claro: el dolor no se termina con una condena y la deuda con las familias sigue abierta.